En un bioma de colores, ensueño de fantasía, te percibo irreal, tan sutil, bella y etérea, que un sueño me pareces. Es tu pelo, alegoría, tu sonrisa, mariposa eterna, que no envejece. Tus ojos, llevan misterio, tu vestido es fantasía, adornada con la luna. Una mujer en el espejo, cuajado el fondo de color, los arabescos, sembraron tu paso, tu pose es una fábula, en tantas noches... cantada. M. Antonia Pérez
Etiqueta: Albaicín
Rincones de Granada IV: Tetería Kasbah
Imprescindible en Granada degustar la enorme variedad de tés que puedes encontrar en tiendas especializadas y en teterías. Yo he disfrutado sobre todo el popular té rojo de la tetería Kasbah, situada al inicio del barrio del Albaicín. Un lugar mágico que te transporta a los palacios de los califas.
El Té Rojo Mil Flores es de color cobrizo. Tiene un sabor terroso, suave y floral. Es un potente antioxidante y estimulante, ayuda a reducir el colesterol y la grasa en sangre. Está compuesto por dos fermentaciones diferentes de té rojo, flores de aciano, cártamo y pétalos de girasol.
Rincones de Granada I: La Alhambra
Fotografía: vista de la Alhambra (al fondo) desde el barrio del Albaicín.
Granada, en el sureste de Andalucía, nos brinda numerosos rincones secretos: bellezas naturales, paisajísticas y arquitectónicas. En Granada, la última ciudad «reconquistada» por los Reyes Católicos a los árabes, el legado morisco de la Alhambra nos transporta al pasado, a un lugar de cuentos, mitos y leyendas.

Visitando la Alhambra entendemos la pena de Boabdil, último sultán del reino nazarí, por tener que abandonar para siempre su palacio, construido por sus antepasados doscientos años atrás.
Mitos y leyendas
Corría el año 1492, y Boabdil, tras la entrega de las llaves de la ciudad, salió por la puerta principal de la Alhambra, situada en la Torre de los Siete Suelos, pidiendo que esa puerta se cerrase y que nunca más fuera utilizada. Su deseo se respeta hasta hoy, por lo que la Puerta de los Siete Suelos permanece siempre cerrada.

Boabdil partió con su séquito hacia un destierro impuesto en la zona de las Alpujarras. Cuando llegó a la última loma desde la que se divisa la Alhambra, a unos 12 kilómetros al sur, se detuvo. Y observando por última vez el que había sido su hogar dijo: «Hasta siempre patria de mi alma. Hágase pues la voluntad de Alá». A lo que su propia madre, la sultana Aixa al-Horra contestó: «Llora como mujer lo que no has sabido defender como un hombre». Hoy, ese lugar, a 865 m de altitud en la Villa de Otura, se llama Puerto del Suspiro del Moro.




























