Una mujer en el espejo

En un bioma de colores, 
ensueño de fantasía, 
te percibo irreal, tan sutil, 
bella y etérea, 
que un sueño me pareces. 

Es tu pelo, alegoría, 
tu sonrisa, mariposa eterna, 
que no envejece. 

Tus ojos, llevan misterio, 
tu vestido es fantasía,
adornada con la luna. 

Una mujer en el espejo, 
cuajado el fondo de color,
los arabescos, sembraron tu paso, 
tu pose es una fábula, 
en tantas noches... cantada. 

M. Antonia Pérez

Viajera

Ella buscó su origen en la Alhambra, 
en los jardines árabes, 
en las fuentes. 

Ella buscó en el azul del cielo 
y en la montaña, 
un pasado intenso de veleta. 

Ella encontró el sol y la palabra, 
el cuento árabe y la pausada, 
sombra del presente. 

Ella, Sonia, viajera, 
intensa, azul y rosa de las flores,
hermosa estela de libros y saberes.

Vacaciones de hoja y de piscina, 
de fuente de los leones 
y de... vida. 

María Antonia Pérez

Rincones de Granada IV: Tetería Kasbah

Imprescindible en Granada degustar la enorme variedad de tés que puedes encontrar en tiendas especializadas y en teterías. Yo he disfrutado sobre todo el popular té rojo de la tetería Kasbah, situada al inicio del barrio del Albaicín. Un lugar mágico que te transporta a los palacios de los califas.

El Té Rojo Mil Flores es de color cobrizo. Tiene un sabor terroso, suave y floral. Es un potente antioxidante y estimulante, ayuda a reducir el colesterol y la grasa en sangre. Está compuesto por dos fermentaciones diferentes de té rojo, flores de aciano, cártamo y pétalos de girasol.

Rincones de Granada III: las Cuevas del Sacromonte

El mar Mediterráneo era conocido por los árabes como Al-barh al-abyad,  el mar blanco, pero no por el color de sus aguas sino por el color de sus orillas, o más concretamente por el blanco de los pueblos y ciudades que lo rodeaban.

Desde hace miles de años los habitantes de las orillas del Mediterráneo han usado la cal para pintar y construir sus viviendas por sus ventajosas propiedades. La cal da estabilidad a los suelos húmedos y refleja la luz proporcionando una luminosidad que evita el calentamiento de los muros. La cal es asimismo un potente desinfectante, pues elimina los hongos y otros organismos de las paredes. Como higienizante la cal controla las infecciones y reduce la propagación de patógenos. Y en la agricultura se usa como fertilizante y corrector del pH. Además su propiedad higroscópica permite el traspaso del vapor de agua y da confort térmico a las estancias interiores o viviendas, lo que la hace idónea para pintar el interior de las cuevas del Sacromonte.

La cal se obtiene cuando la roca caliza se extrae de la cantera  y se cuece a unos 900° centígrados. Tras la cocción la roca caliza se vonvierte en cal viva y se libera CO2. Después se procede al «apagado» de la cal sumergiéndola en el agua. La reacción química que se produce aumenta la temperatura del agua hasta el punto de ebullición. Finalizado este proceso la cal ya puede utilizarse con seguridad.

Rincones de Granada II: La catedral

El arquitecto Diego de Siloé concibió en el siglo XVI el interior del templo con una luminosidad desbordante. El color blanco, rara vez utilizado en este tipo de edificaciones, responde a motivos higiénicos, estéticos y simbólicos relacionados con la limpieza, con la combinación de colores blancos, grises y dorados y con la pureza del espíritu y la divinidad.

La luz natural desciende desde los altos ventanales, logrando un sereno ambiente diáfano, envolviendo naves y pilastras hasta llegar a un pavimento que se asemeja a un tablero de ajedrez.

Rincones de Granada I: La Alhambra

Fotografía: vista de la Alhambra (al fondo) desde el barrio del Albaicín.

Granada, en el sureste de Andalucía, nos brinda numerosos rincones secretos: bellezas naturales, paisajísticas y arquitectónicas. En Granada, la última ciudad «reconquistada» por los Reyes Católicos a los árabes, el legado morisco de la Alhambra nos transporta al pasado, a un lugar de cuentos, mitos y leyendas.

Vista del Albaicín desde la Alcazaba de la Alhambra.

Visitando la Alhambra entendemos la pena de Boabdil, último sultán del reino nazarí, por tener que abandonar para siempre su palacio, construido por sus antepasados doscientos años atrás.

Mitos y leyendas

Corría el año 1492, y Boabdil, tras la entrega de las llaves de la ciudad, salió por la puerta principal de la Alhambra, situada en la Torre de los Siete Suelos, pidiendo que esa puerta se cerrase y que nunca más fuera utilizada. Su deseo se respeta hasta hoy, por lo que la Puerta de los Siete Suelos permanece siempre cerrada.

Boabdil partió con su séquito hacia un destierro impuesto en la zona de las Alpujarras. Cuando llegó a la última loma desde la que se divisa la Alhambra, a unos 12 kilómetros al sur, se detuvo. Y observando por última vez el que había sido su hogar dijo: «Hasta siempre patria de mi alma. Hágase pues la voluntad de Alá». A lo que su propia madre, la sultana Aixa al-Horra contestó: «Llora como mujer lo que no has sabido defender como un hombre». Hoy, ese lugar, a 865 m de altitud en la Villa de Otura, se llama Puerto del Suspiro del Moro.

Cuadro de Manuel Gómez Moreno: Salida de la familia de Boabdil de Granada (1880). MUSEO DE BELLAS ARTES (Palacio de Carlos V, dentro de la Alhambra)