Exuberante naturaleza de plantas tropicales y pavos reales. Museos, monumentos, exposiciones de arte. Una biblioteca enorme con vistas al parque. Un lago con embarcadero, titiriteros, turistas nacionales y extranjeros, gente de todas las culturas y clases sociales. Restaurantes florales y bares al aire libre con baile. Luces nocturnas, música con luna. Besos sostenidos por estatuas, caricias tras los árboles, murmullos de voces que proclaman amor a un viento juguetón. Imposible no hallar la inspiración en este edén madrileño un atardecer de marzo bañado por el sol.



