Madre

En ti me he inspirado, madre,
útero amable y querido,
en tu cariño especial,
en tus manos que acarician,
en tus palabras al niño que somos,
y que seremos.

A ti te hago este poema,
por tu querer tan humano,
pero lleno de conciencia.

Que nos trajiste a la vida,
y siempre nos has arropado,
alerta a todo peligro,
y atenta al sueño sanado,
en un despertar con paciencia.

Por ti aprendí cada día,
que el amor es descuidado,
de... egoísmos.

María Antonia Pérez

La flor muerta del algodón

Nerea Rojas

Vine a Comala porque me dijeron
que el dolor es cosa de las mujeres que me criaron.
A mí también me mataron los murmullos,
a mí me mató la aridez sobre la que crecen,
sin embargo, estos frutos blancos
como si fueran una planta del desierto.
Lo que más me inquieta
es el abandono fundacional que aprendieron mis abuelas.
Vine a Comala para dar pese a todo con el fruto.
Dolores voltea su sangre contra el desamparo
y tirita un murmullo que me salva:
El dolor no es lo peor.