Rincones de Granada II: La catedral

El arquitecto Diego de Siloé concibió en el siglo XVI el interior del templo con una luminosidad desbordante. El color blanco, rara vez utilizado en este tipo de edificaciones, responde a motivos higiénicos, estéticos y simbólicos relacionados con la limpieza, con la combinación de colores blancos, grises y dorados y con la pureza del espíritu y la divinidad.

La luz natural desciende desde los altos ventanales, logrando un sereno ambiente diáfano, envolviendo naves y pilastras hasta llegar a un pavimento que se asemeja a un tablero de ajedrez.

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