Empieza a leer «El don más codiciado del mundo»


EL DON MÁS CODICIADO DEL MUNDO

SONIA ROSADO

Empieza a leer «Ojalá me ames»

«Un libro entretenido y profundo. Personajes que desean y aman, que nos muestran sus miserias, sus renuncias, sus heroísmos y la consecuencia de sus acciones»

@libro_recomendado


OJALÁ ME AMES

Sonia rosado

ENTREVISTA

SONIA ROSADO

«Todos queremos que nos amen, de una forma u otra. Es la esencia humana»

La escritora nos habla de la saga OJALÁ ME AMES


POR VENUS SÁNCHEZ lectora2020.video.blog @lecthoracompulsiva


En «Ojalá me ames» encontramos una serie de historias y fragmentos de poesía con un nexo en común: el amor y el desamor. Historias que se relacionan entre sí a través de sus personajes, con humor, pasión, sexo y mucho más.

¿Por qué decidiste usar el pseudónimo “La Paciencia Marchita”?

La primera vez que pensé en este término fue realizando la investigación sobre la historia del pueblo saharaui, que lleva más de cuarenta años luchando por recuperar su país. Hay que tener mucha paciencia para resistir sus condiciones de vida sin renunciar al activismo pacífico. Pero en más de una ocasión los jóvenes han reclamado volver a la guerra, de ahí el término “la paciencia marchita”. Además, si piensas en el desierto en el que viven… Allí todo está marchito. En cuanto a la adopción del término como mi pseudónimo, es porque mi paciencia también está “marchita”. Por mucho que te esfuerces es muy difícil vivir solo del periodismo y/o de la escritura. Los últimos trabajos periodísticos que he realizado me ha costado mucho trabajo cobrarlos, y el invierno pasado me negué a “colaborar” con un periódico. Por supuesto colaborar significa no recibir remuneración por tu trabajo.

¿Empezaste a escribir por vocación o por diversión?

Siempre me ha gustado escribir, y leer. Empecé a escribir poesías y cuentos con solo seis o siete años.

¿Por qué te decantaste por la escritura? 

Creo que es algo que llevo en los genes. Es una necesidad creativa.

“Ojalá me ames” es un canto hacia todas las formas de amar, ¿Qué te llevó a escribirlo?

El amor es universal, y una presencia constante en nuestras vidas, porque todos queremos que nos quieran, de una forma u otra. Es la esencia humana. Tenemos la necesidad de que nos amen, y no solo de manera romántica o sexual. Todas las clases de amor son importantes: el amor paternal, el fraternal, el filial o la amistad, e incluso, para muchos, el deseo de notoriedad. Compruébalo con estas sencillas preguntas: ¿Qué buscas tú en las redes sociales? ¿Quieres destacar? ¿Quieres sentirte especial? ¿Quieres que te admiren? Sea cuales sean tus respuestas, no me digas que no quieres que te amen…

¿Se vive de la misma forma un amor romántico que un amor sexual? 

Yo no denominaría amor a una relación puramente sexual. Puedes tener sexo sin que exista ningún vínculo emocional. Sin embargo el amor romántico te “ata” a una persona. Es una verdadera obsesión, a veces incluso peligrosa para uno mismo, porque en ese estado eres incapaz de identificar una relación dañina, o te niegas simplemente a reconocerla. 

¿Por qué te decantaste por hacer varios relatos cortos en vez de una historia continuada?

En realidad OJALÁ ME AMES es una especie de presentación de las historias que voy desarrollando en profundidad en las novelas que iré publicando a continuación. La primera, El don más codiciado del mundo, antes de que finalice el verano.

Aparte de la escritura también tienes un blog donde pones poemas, ¿De qué tratan?

Solo un par de poemas, de momento. Tratan sobre experiencias vitales.

¿Eres más de prosa o de lírica?

De prosa poética.

Eres periodista y escritora, ¿Cómo compaginas ambas actividades?

Ahora mismo no trabajo como periodista, pero es muy difícil compaginar ambas cosas. El periodismo no tiene horarios, a veces debes trabajar de madrugada, fines de semana, festivos…

¿Cuáles son los aspectos que más te gustan de tus actividades?

Me gusta mucho la investigación previa, sobre todo si conlleva viajar. Y de la publicación de libros me gusta todo el proceso, desde la redacción hasta la edición y promoción.

¿Qué géneros te gustaría tratar en una futura obra?

El histórico. También la crónica.

¿Tienes más proyectos en activo aparte de los ya mencionados?

Las siguientes novelas de la saga. Y además estoy pensando en escribir al mismo tiempo, poco a poco, un libro de cuentos o leyendas, inspirados en hechos reales.

¿Dónde se puede conseguir tu libro?

En físico solo en Amazon. En formato ebook puedes adquirirlo en Amazon Kindle, Kobo y Barnes and Noble.

¿Dónde pueden encontrarte mis lectores?

Los lectores pueden saber de mí y estar informados de mis actividades en el blog, en IG como @lapacienciamarchita y en Facebook como La paciencia marchita.

El don más codiciado del mundo

Si ya has leído el libro de relatos OJALÁ ME AMES (en caso contrario pincha aquí) y has quedado poderosamente atraíd@ por los personajes y la intrínseca realidad de sus respectivas historias, ahora puedes disfrutar también de EL DON MÁS CODICIADO DEL MUNDO, la primera novela de la saga.

SINOPSIS

Alma, poseedora de un increíble don, ve peligrar su vida. Gente muy poderosa la busca para utilizar sus habilidades en beneficio propio. Por eso decide desaparecer sin dejar rastro, no solo para salvarse ella, sino también para alejar el mal de sus seres queridos. Pero su familia no se resigna a perderla. Sin saber si está viva o muerta, pasan diez años tratando de encontrarla, con todas las precauciones, pues en la era digital, donde todos podemos ser espiados y controlados y el correo postal es susceptible de ser confiscado, temen revelar a los enemigos su paradero. Hasta que Carmen, la madre, idea un sistema de comunicación. Conociendo la pasión de su hija por las novelas, encarga la escritura de la historia familiar utilizando el diario de Alma y los testimonios de familiares y amigos. El libro, que deciden titular «Si la muerte es la nada» tiene por tanto este propósito: enviar un mensaje a Alma.

Alma es una mujer aturdida, invadida por su historia, una mujer rota por el pasado. La opresión del ambiente en el que vive llena cada uno de los espacios, la atmósfera viciada la envuelve. La guía el amor, llevándola hasta personas oscuras por callejones sucios. La pasión la consume, y solo ve una luz pequeña a la salida del túnel. La enfermedad que muestra la muerte, y la búsqueda de la cura por cualquier medio, la arrastran hasta los bajos fondos de las ciudades y relaciones, siempre con las ansias de vida como bandera.

FRAGMENTOS DE LA NOVELA

«He escrito esta novela solo para encontrarte. Porque nadie sabe dónde estás. Hay quien dice que nos cuidas desde el más allá. Pero yo sé que estás viva. Perdóname por investigar tu vida, por entrevistar a familia y a amigos […] Perdóname por desvelar secretos, mentiras, engaños, por convertir en palabras los sentimientos, los tuyos, los míos, los de todos […] Esta novela es para ti, Alma, para que en ella puedas reconocerte, y reconocernos, en cada letra de cada página, por si llega a ti tan solo un fragmento o, por si en el caso de que nunca llegues a leerla, alguien algún día pueda contarte el argumento, y con ello, sin saberlo, te relate tu propia historia. Ojalá comprendas, por fin, que puedes regresar a casa.»

«Alma, has encontrado la fuerza para viajar, a pesar de cómo te sientes, a pesar de lo que sientes. Has encontrado la fuerza para imponerte, para volver a ser tú, porque has dejado de ser tú, hasta tal punto que deseas secretamente que te arranquen la cabeza, con saña.

Pides que la golpeen, que la trituren, que la quemen, que la entierren, así estás de atormentada. Necesitas una nueva cabeza, sólida y resistente, inmune al influjo aturdidor de estúpidas pasiones. Ya no quieres tu cabeza, sólida y resistente, inmune al influjo aturdidor de estúpidas pasiones.

Hasta que tomas conciencia de que debes salir de ese embobamiento irracional, de ese atontamiento carnívoro que te oprime, porque otra persona, más merecedora de ello, necesita de toda tu energía.

Parodójicamente ves la salvación en otro veneno. Coges un avión y te largas.

Ojalá comprendas, por fin, que puedes regresar a casa.»

¿Cómo conseguir EL DON MÁS CODICIADO DEL MUNDO?

Está disponible en AMAZON. Permanece atent@ a mis publicaciones y podrás adquirir el libro con una oferta especial.

OJALÁ ME AMES: el libro de relatos

Es el libro de apertura de la saga. En él conocerás a los personajes y sus respectivas historias. Y si te quedas con ganas de más puedes leer también las siguientes novelas de la saga: El don más codiciado del mundo y La novia roja y el mal del Caribe.

Seducción, pasión, intriga, aventura, misterio, e incluso humor, son los ingredientes principales de estos relatos cortos donde los protagonistas luchan por la conquista del ser amado. Todos ellos viven por amor, sufren por amor, traicionan por amor, e incluso matarían o morirían por amor, por todas las formas de amor. Por el filial, por el fraternal, por el sexual, y sobre todo por el romántico, esa adictiva droga, ese virus pasional, que puede dinamitar la felicidad. Carmen y Laura ven sus vidas lastradas por la ausencia de sus seres queridos, Aziz reniega de su religión, Alma quiere que le arranquen la cabeza, Ángel combate el desamor como un guerrero solidario y Mariví guarda un oscuro secreto. «¡Ojalá me ames!», «¡Ojalá algún día me ames!», es su grito de guerra y su más íntimo deseo.

Los lectores han dicho…

«Escrito con un gusto exquisito que te hace devorar cada página como si no hubiera un mañana, una narración hermosa.»

«Las historias y el estilo poético arrebatador de la autora enganchan desde el principio.»

«Lectura fresca ideal para reflexionar sobre el poder del Amor.»

«Como la vida misma. Breve pero intenso.»

¿Cómo conseguir OJALÁ ME AMES?

  • AMAZON (formato ebook y papel)
  • Solicitándolo en el e-mail lapacienciamarchita@gmail.com

Reseñas en blogs

Reseñas en IG

MADRID: Tour literario gratuito

Si estás leyendo este post quizá hayas leído también los relatos de OJALÁ ME AMES, y  si no es así, tienes ahora la oportunidad de descubrirlos de la mano de la propia autora, a través de un tour literario por el paisaje urbano descrito en el libro. Podrás conocer la historia de la vieja estación de Villaverde Bajo, el refugio para la gente sin hogar creado por EL ÁNGEL; pasear por el barrio de Lavapiés, donde Laura se reúne con Jairo, y por las calles del Amparo y del Calvario de CUENTO DISPARATADO. También podrás experimentar la meditación en la plaza de Isabel II (solo Tour Diurno), como lleva haciendo ya, desde hace muchos años, Orlando, el meditador callejero de ÓPERA; y disfrutar del ambiente bohemio de Malasaña (solo Tour Nocturno), uno de los escenarios de MI PADRE ES UN HÉROE y LA BÚSQUEDA DEL AMOR. Además durante el recorrido debatiremos sobre EL PODER DEL AMOR en todas sus manifestaciones y, como broche final, impartiré un mini taller literario y de autopublicación para todos aquellos que estéis interesados.

¡Déjate seducir por la magia de OJALÁ ME AMES y anímate a vivir el Madrid más auténtico y desconocido!

HORARIOS DEL TOUR

Tour diurno: comienza a las 9:30 h.

Tour nocturno: comienza a las 20:00 h.

PUNTO DE PARTIDA

Estación metro/tren Atocha Renfe, salida situada en frente del museo de Antropología.

GRUPOS

De 5 a 10 personas.

DURACIÓN

1,5-2 horas, dependiendo del tour elegido.

MEDIDAS COVID-19

Se mantendrá la distancia de seguridad de 1’5 metros entre los asistentes.

El uso de mascarilla es obligatorio durante todo el recorrido.

RESERVAS

A través de DM de Instagram a @lapacienciamarchita.

Enviando un e-mail a lapacienciamarchita@gmail.com

Adquiriendo una entrada gratuita en Eventbrite.

CALENDARIO SEPTIEMBRE

TOUR DIURNO: Próximamente…

TOUR NOCTURNO: Próximamente…

El pasado de Aziz


Cuando sus ojos morunos se topan por primera vez, en La Habana, con los bucles pelirrojos, la mirada ámbar, los pómulos rosados y la hermosa comisura de unos labios rojos coloreados por una mordida de preocupación, EL AMOR DE AZIZ se dispara. Ella es española, y su nombre: Alma.

—¿Qué significa Aziz?

―Hombre invencible y poderoso.

―¿En serio? ―Alma esboza una sonrisa irónica. Él se inclina hacia ella, hasta rozar con la boca la punta de su nariz. El aroma natural del árabe es el de las palmas datileras, dulce como el fruto y fresco como las hojas, y a Alma le resulta acogedor como un oasis en medio del desierto.

―¿Te burlas de mí, señorita?

―Por supuesto que no ―aparta el rostro avergonzada―. Pero dime, ¿cuál es tu historia?

La infancia

Zahra se ha levantado temprano para ordeñar la única oveja de la familia, regalo de uno de los vecinos del campamento de refugiados. El frío del alba estremece sus huesudas carnes, protegidas tan solo por el tejido de su melhfa y el grueso collar que adorna su piel morena bajo ella.

De vuelta al interior de la jaima sus manos infantiles agitan un cuenco grande de leche para obtener mantequilla, mientras sus grandes ojos negros vigilan atentos el menor movimiento de su hermano pequeño Aziz, que descalzo y semidesnudo, a pesar de la baja temperatura, da volteretas sobre la estera que cubre la arena. Su madre, Salka, prepara el té del desayuno con aire cansado, porque la guerra le roba noche tras noche el sueño, pues piensa a todas horas en el regreso de su marido y de sus dos hijos mayores; cincela en su memoria su recuerdo, una y otra vez, hasta más de cien veces al día, para no olvidar sus rasgos, para no olvidar el vigor de sus hijos y la mirada sabia de su marido; cuando cierra los ojos los ve salir de entre las dunas, caminando hacia ella vestidos con pantalones de guerrillero, el fusil al hombro y el turbante amarillo enrollado al cuello; muchas otras veces ve solo a su marido, con un elzam negro que cubre su cabeza y su rostro dejando solo al descubierto sus ojos, surcados de profundas arrugas, marcas indelebles similares a las líneas definidas por el paisaje de dunas.

Un grito desgarrado desvía la mirada de Zahra del cuerpecito escuálido de su hermano al rostro agrio y demudado de Salka, cuya mano ajada y temblorosa ha dejado caer la tetera al suelo para llevársela al corazón. El líquido caliente se esparce por la estera alcanzando uno de los piececitos del niño, que llora desconsolado aferrado a la melhfa de su madre. « ¿Qué te pasa madre?» «Hija, siento adentro de mí, no sé cómo, pues no puedo explicarlo, que algo malo, algo terrible le sucede a uno de tus hermanos», sigue con la mano en el pecho, en el lugar del corazón». « ¿Pero qué dices madre…?» «Espera Zahra, veo sus ojos… claros… sí, no me cabe duda, a tu hermano mayor le acecha el demonio.»

La adolescencia

A Aziz le pica la garganta, le cuesta respirar. Necesita a su madre, necesita de su abrazo y de su protección, pero no sabe dónde está. Y ahora su hermana Zahra le resguarda debajo de una acacia, un refugio tonto ante las bombas que caen del cielo. Quiere llorar, pero no lo hace. Su padre antes de marchar a la guerra le dijo que debía ser fuerte, que debía de cuidar de su madre y de su hermana. Pero él solo tiene siete años, y está viendo llover fuego, sangre, y pedacitos de gente. Aziz despierta de esta pesadilla, fruto del recuerdo de una vívida experiencia, a la vez que el sol abre sus ojos y calienta la arena escarchada. La luz baña la tierra seca y colorea las dunas bajas. La brisa crea el sonido metálico de las llantas colgadas en los barrios de la wilaya. Los animales se desperezan en sus corrales, el gallo canta, la cabra bala. La calidez del día es un huésped bienvenido dentro de las congeladas jaimas y los fríos muros de adobe de las casas. El agua comienza a hervir en las teteras mientras el pan se cuece en los hornos de gas. Los niños se levantan para asistir al colegio y las mujeres se preparan para realizar las tareas domésticas o para ir a sus respectivos trabajos en la escuela, en el centro de salud, o en los talleres de confección. Los hombres atienden su comercio, su ganado, o también su trabajo, aunque la mayoría son militares, porque allí no hay nada mejor que hacer que pensar en el futuro, un futuro cada vez más  amenazado por la sombra de una nueva guerra. Aziz piensa si podría ser como ese médico italiano, que ayuda a sanar los ojos de un niño, castigados por el viento y la arena, y a paliar la anemia de una mujer embarazada, a atajar o mitigar los males del desierto: asma, bronquitis, diarreas, bocio, fiebres, anemia, quemaduras del sol, malnutrición, deshidratación y todos los problemas en general derivados del castigo del sol, de la mala calidad del agua y de una alimentación pobre en verduras y frutas. Aziz piensa también si podría ser profesor, como el español que da clases de pintura en la escuela, y responde con paciencia a los niños que le hacen preguntas insólitas, porque muchos no saben dibujar el mar, ni los prados, ni las flores, ni las aves. Solo los que pasan los abrasadores meses de verano en España con familias de acogida, gracias al programa Vacaciones en Paz, conocen estas maravillas de la naturaleza y pueden hablar de la sensación de bañarse en la playa, de caminar por el campo, de oler las flores o de escuchar el canto de los pájaros. Aziz piensa, por último, si podría viajar a Cuba, la opción, sin duda, más difícil de tomar, ya que, aunque tiene las mayores ventajas, tiene también los mayores inconvenientes, pues los niños saharauis que estudian en la isla pasan allí más de una década, y al finalizar los estudios universitarios deben regresar a Argelia. El choque cultural con Cuba es impactante, allí aprenden a bailar salsa y a disfrutar de la libertad sexual. Las chicas usan minifaldas y bikinis y se echan novio, y algunos hombres tienen hijos con mujeres cubanas sin estar casados, algo impensable en la cultura saharaui; todo lo que en la isla se aprende es una falta de respeto para su religión. Luego viene el drama de abandonar para siempre a la pareja o a la familia cubana para volver al Sáhara. Y aclimatarse de nuevo a la vida en los campamentos es demasiado difícil, hay quien necesita muchos meses, otros nunca se habitúan. Además la carrera estudiada en Cuba no es útil en todos los casos, lo cual es muy frustrante, porque hay licenciados o ingenieros que acaban realizando tareas menores, muy por debajo de su cualificación. Aziz finalmente se decantará por esta última opción, no sin haber antes recapacitado. Se hará del Frente Polisario, acompañará a los activistas y asistirá a eventos de interés, cuya información reportará a la radio y a la televisión de la RASD. Viajará y gozará de cierta libertad, y lo mejor: disfrutará de las mujeres. Aunque de ellas no se pueda enamorar.

Dulce ilusión

Me acaricio el vientre con ternura y sonrío. Estoy ilusionada. No entraba en mis planes pero ha sucedido, y la verdad es que estoy muy feliz. Un pedacito de él, un pedacito suyo en mis entrañas. Imagino cómo será y a quién se parecerá, pero en cambio no pienso en la reacción de Iván. No sopeso con calma las consecuencias derivadas del hecho de estar encinta. Me he limitado a tomar una decisión inamovible. Voy a tener un hijo del hombre al que tanto amo, y rezo para que tenga su tez morena, sus ojos oscuros y su fuerza y determinación ante las adversidades de la vida.

Camino muy despacio, más que pisar el suelo, mis pies parecen flotar sobre él. Saboreo cada uno de los colores, sonidos y olores del hermoso día primaveral: el sol brillante sobre un cielo azul salpicado de minúsculas nubes, el perfume dulce e intenso de las lilas que embellecen los árboles, el amable trino de los pájaros, el grato murmullo del agua que mana de la fuente en el centro de la plaza, y sobre todo las risas, las despreocupadas risas de los niños que juegan al escondite.

Iván me espera en el banco de siempre, en el banco en el que nos besamos por primera vez y en el que, una noche sin luna, sus hábiles manos jugaron bajo mi jersey recorriendo mi cintura, mis caderas y mis pechos.

Observo su gesto sombrío y su boca desfigurada por una mueca de preocupación.

Me alarmo, porque Iván es un hombre difícil de contrariar, no se amilana ante los obstáculos que se le van presentando. Ninguno de ellos le parece insalvable, y los afronta con una sonrisa y a todos les da rápida y práctica solución, porque «todo tiene solución en esta vida, todo menos la muerte», suele decirme. Por eso intuyo que algo muy grave pasa y le dejo hablar a él primero.                     

Iván es muy directo.

—Dulce, mi ex vino a verme hace tres meses y me acosté con ella. Está embarazada. Nos vamos a vivir a Londres con sus padres. Lo siento.

Y entonces pienso que hace tres meses ya salíamos juntos, y no digo nada, no puedo, porque el suelo sobre el que parecía flotar hace tan solo unos instantes se hunde bajo mis pies. El cielo se nubla, y dejo de percibir el aroma de las lilas, el canto de los pájaros y el incesante goteo del agua de la fuente.

Las risas de los niños me estrangulan el alma y me desgarran el corazón. 

Reflexiones de un seductor

Imagen de Leandro De Carvalho

Nada más entrar en mi alcoba me siento en el borde de la cama, llevándome las manos a la cabeza. Ahora soy consciente de que nunca he calculado las posibles consecuencias de utilizar a las mujeres; de que he ignorado con frecuencia sus sentimientos, alentados a veces por las propias expectativas románticas que he suscitado en ellas para lograr así mis objetivos. Y me doy cuenta de que únicamente me limito a tomar de las féminas lo que en cada momento necesito: acompañamiento, sexo, idolatría o todo ello a la vez. Todo menos amor. No busco enamorarme de ellas ni que ellas lo hagan de mí, aunque esto último es lo más habitual. No creo en el amor verdadero, único y eterno, como el que me han inculcado mis padres desde niño, o como el que promulgan las ñoñas películas de Hollywood. La experiencia me ha desvelado la evanescencia del amor, debida a la fugacidad de la admiración, de la pasión, de la confianza y de otros cimientos que a mi juicio lo sustentan. Naturalmente al principio me enamoré de Eli ―como de otras anteriormente―, aunque esta vez el sentimiento parecía más arraigado y me nació el instinto de serle fiel. Pero esta buena intención me duró pocos meses: hasta el día en que Alma apareció, con sus curvilíneas formas y su sonrisa perfecta. Y ahora sé que lo he hecho mal, que la ha cagado del todo. Es verdad que desde el primer momento le dejé claro a Alma los límites de la «relación», por llamar de algún modo a eso que pasaba entre nosotros con la, por otro lado incongruente, frecuencia de cada semana. «Quiero mucho a Eli y voy a casarme con ella, porque es una mujer para toda la vida. Es muy trabajadora, cariñosa, muy ama de casa, y con ella voy a tener muchos hijos.» Así tal cual y tan cristalino se lo había soltado. Pero debería haber sospechado que, por mucho que se lo advirtiera, el amor que ella sentía no iba a atender a razones, y menos con devaneo sexual, ahora ya totalmente consumado, de por medio. Así que pasado un tiempo Alma se creyó con determinados derechos, de pareja o de noviazgo, y esperaba muchos días que yo me quedara con ella después del trabajo en la oficina, e incluso albergaba la inútil esperanza de ir a un hotel o de hacer alguna actividad ociosa o romántica en fin de semana. «Vamos», pensaba yo, «Ni que fuera mi segunda mujer. Mi verdadera mujer me está esperando en casa.» Y sin embargo, en lugar de tener en cuenta los sentimientos de mi compañera de trabajo, en lugar de cortar por lo sano y de una vez por todas, hacía todo lo contrario: camelarla cuando me daba cuenta de que ella flojeaba. Y había flojeado en más de una ocasión, dando incluso el asunto por terminado; entonces yo reaccionaba yendo tras ella hasta conseguir tenerla de nuevo entre mis brazos. Sí, soy consciente del influjo que ejerzo sobre Alma. Y lo cierto es que me encanta. Me siento querido, admirado, deseado. Sé que ella haría cualquier cosa por mí, y me he aprovechado. Me he permitido el lujo de ser egoísta, no he podido evitarlo. Sé que un buen hombre no se habría comportado así con una mujer que tanto le ama, un buen hombre se habría alejado de ella. En cambio yo, Jairo Casado, no he querido renunciar a sus atenciones, ni a sus mimos, ni a su cariño, ni a sus caricias. Por eso siempre la he disuadido, con palabras envenenadas, cada vez que la he notado cansada de mí o verdaderamente desilusionada.

¡Arrancadme la cabeza!

Grito desesperado de Alma, impotente ante el amor que siente por Jairo

Por favor, ¡arrancadme la cabeza! ¡Arrancádmela con saña! ¡Golpeadla, trituradla, quemadla, enterradla! ¡Y dadme así la libertad! Fabricadme después una nueva, sólida y resistente, inmune al influjo aturdidor de las estúpidas pasiones. Ya no quiero mi cabeza, porque ya no es mía, la lujuria la ha devorado, como harían las hormigas con una lagartija viva dentro de un tarro de cristal. Solo que el tarro es, en este caso, un laberinto teñido de rojo en el que soy incapaz de encontrar la salida. ¿Y cómo voy a hacerlo? Si no puedo concentrarme en nada que no sea ÉL, cada hora, cada minuto y cada segundo del día. He dejado de ser yo, hasta el punto de dejarme comer por sus deseos carnales. Pero ya no, ya no puedo tolerarlo más porque hay alguien que me necesita. Así que por favor, ¡ayudadme!, sacadme de este embobamiento irracional, de este atontamiento carnívoro; y no tengáis remordimientos, porque esta no soy yo. Por favor, ¡arrancadme la cabeza y devolvedme mi libertad!