La mariposa de la suerte

El desamor y la enfermedad ahogan la sensación de plenitud y te lanzan al más oscuro de los abismos, abandonándote en una profunda e incomprendida soledad. Hay quien piensa que no existe la suerte, ni la buena ni la mala, que cada uno se forja la suya. No lo cree así Tito, tampoco Alma. Dicen que a mayor esfuerzo y sacrificio mayor recompensa, pero algunos lucha toda su vida para merecerla y mueren sin obtenerla, mientras que otros lo consiguen todo, sin trabajar, sin pelear, simplemente las cosas les llegan. A estos dos hermanos la suerte, la buena, les esquiva. Frente a ellos se volatiliza, como las burbujas en el aire. Alberto se muere y Alma necesita, por una vez, que las cosas le caigan del cielo. Necesita una nube de mariposas, que transporten la fortuna en el polvillo de sus suaves alas, y que al tocarlas se desprenda de ellas toda la suerte del mundo, adhiriéndose a sus dedos, a sus uñas, infiltrándose en su carne, para nunca abandonarla.

Alma necesita la suerte, porque hoy no teme ser diferente, ni dejarse guiar por los misteriosos impulsos que nacen de su interior. Algo crece dentro de ella, una fuerza salvaje, desconocida, controladora, un instinto, una esencia que clama por la supervivencia, y que le impulsa a contradecir al destino. Algo le empuja a ser rebelde, a enfrentarse a las normas establecidas y a la propia naturaleza del ser humano, superando obstáculos y dificultades, aun incurriendo en ilegalidades. Alma será una rebelde, una rebelde con causa, luchando para desafiar a la muerte.

El poder del amor

Sonia Rosado/

Dicen los enamorados, o decimos los que lo hemos estado, que en esa situación de absoluto embelesamiento, al que te conduce irremediablemente el amor romántico, se percibe, se siente y se vive otra realidad, diferente a la que ven los demás. La vida es en esa condición una armonía de colores, donde el gris y el negro no tienen cabida, a pesar de las dificultades que podamos estar atravesando. Hace poco me contaba, en privado, una seguidora de Instagram, que después de llevar un tiempo luchando contra el cáncer, con todo el dolor, el sufrimiento y el estrés que eso conlleva, su novio decidió poner fin a la relación. A partir de ese momento ella, sin poder evitarlo, dejó de concentrarse en sí misma y en la propia enfermedad para obsesionarse con la idea de volver con él. Y esta idea comenzó a ser más fuerte que el deseo de curarse. Sus palabras textuales fueron: «Teniendo que enfrentarme por primera vez a la gravedad de mi enfermedad con el corazón roto, mi mente se centró más en el estado de mi corazón y en la obsesión por mi exnovio que en el cáncer. Y no es que yo así lo decidiera, sino que fue algo instintivo y poderoso, que me salió del alma. Hoy me pregunto si fue esa lucha, ese deseo, esa fuerza, ese ímpetu por recuperar mi relación, lo que realmente me salvó la vida».

¿Y vosotros, que opináis? ¿Puede el amor romántico hacernos sobrellevar mejor las duras situaciones derivadas de la pandemia? Espero vuestras respuestas. Sobre todo las de aquellos que estáis enamorados.

Mientras lo pensáis, os dejo con un interesante texto, que he traducido del inglés, de una conferencia dada por Helen Fisher, antropóloga y bióloga norteamericana.

EL AMOR ROMÁNTICO

La gente de todo el mundo canta y baila por amor, compone historias y poemas por amor, sufre por amor, vive por amor, mata por amor y muere por amor. Todas las sociedades conocen el amor romántico, todas lo experimentan, pero esta experiencia no implica siempre felicidad.

El amor romántico es una de las sensaciones más poderosas del mundo. Se registra en la parte del cerebro asociado con el querer, con la motivación, con la concentración y con el duelo. Es la misma parte que se activa cuando se consume cocaína. Pero el amor es mucho más que una droga, es una obsesión, porque te posee, y pierdes el sentido de ti mismo, ya que no puedes parar de pensar en otra persona.  Es como si alguien estuviese acampando en tu cabeza. Y esa obsesión puede llegar a ser peor cuando eres rechazado, porque en esta circunstancia amas aún más a la persona. Y es que se ha demostrado que la parte del cerebro que corresponde a la motivación registra mayor actividad cuando no puedes conseguir lo que quieres. Es por eso que el enamorado está dispuesto a arriesgar todo por conseguir ese premio del amor. La poesía dice que el dios del amor vive en el estado de la necesidad, pero no es necesidad, es una forma de estar en equilibrio, es como el hambre y la sed, es imposible mantenerlos fuera, alejarse de ellos, renunciar a ellos.  El amor es una adicción, buena si sale bien, horrible si va mal.  Es una adicción porque tiene todas las características de esta. Te concentras en la persona amada, piensas obsesivamente en ella, distorsionas la realidad, y corres enormes riesgos para conseguir su amor. Y como ocurre en cualquier adicción necesitas más, necesitas ver a la persona amada, más y más.

El amor romántico es por tanto una de las substancias más adictivas del mundo. Pero, ¿por qué te enamoras de una persona y no de otra? Tiende a pensarse que influye tener el mismo nivel socioeconómico, el mismo nivel de inteligencia, el mismo nivel de belleza, los mismos valores. Pero la ciencia demuestra que es en realidad tu biología la que te empuja más hacia una persona que hacia otra, según en qué grado expresas la dopamina, el estrógeno, la serotonina y la testosterona. Y es que existen varios tipos de persona según los porcentajes de estos químicos presentes en tu cerebro.