Génesis

Naya Lys teje historias entre la luz y la sombra, entre el humor y el misterio.

Génesis es un viaje por los confines del cosmos donde la imaginación no tiene límites.

Con un ingenioso humor que te sacará carcajadas y una profundidad emocional que te hará reflexionar, estos relatos celebran la diversidad, la creatividad y el poder del espíritu humano. Prepárate para sumergirte en un festín literario que desafiará tus expectativas y te dejará maravillado ante las posibilidades infinitas de un universo paralelo.

LA AUTORA

Naya Lys nació en el seno de una familia de humildes artistas en una ciudad costera donde el rumor del mar se mezcla con los susurros del viento. Desde temprana edad, su nombre, Naya («la guía» o «la sabia» en sánscrito), parecía predestinarla a una vida de exploración y descubrimiento, en permanente conexión con el mundo que la rodeaba y con su innata capacidad para desentrañar los misterios del universo a través de la escritura.

La infancia de Naya estuvo marcada por largas horas perdidas en las bibliotecas, donde se sumergía en las páginas de libros antiguos y en los relatos de civilizaciones olvidadas. Fue allí donde encontró un refugio para su curiosidad insaciable y donde las semillas de su pasión por la escritura fueron sembradas.

A medida que crecía, el significado de su nombre se manifestaba en sus relatos, actuando como una brújula que la guiaba a través de los laberintos de la imaginación. Por eso sus historias, tejidas con maestría, exploran las profundidades del alma humana y los límites de la realidad, ofreciendo al lector un viaje hacia lo desconocido.

El apellido de Naya, Lys, añade otro matiz a su identidad literaria. «Lys», que en francés significa «lirio», evoca la imagen de una flor delicada que florece en medio de la oscuridad. Para Naya, el lirio simboliza la belleza que puede surgir incluso en los momentos más sombríos, por esos sus escritos reflejan esta dualidad entre la luz y la oscuridad, entre la esperanza y la desesperación.

Naya Lys es una voz única en el mundo de la literatura. Desafiando las convenciones y explorando nuevos territorios narrativos, con una profundidad emocional y una creatividad audaces, nos recuerda que en toda oscuridad siempre hay una luz que guía nuestro camino.

Puedes conseguir el libro aquí.

De precariedad laboral y estigmatización de la pobreza

“Malestamos” teniendo trabajo y “molestamos” careciendo de él

“Malestamos”: Estar mal es un problema colectivo

“Las consultas de los psicólogos están llenas de personas cuyos problemas de salud mental se arreglarían con una renta básica universal”, dice la psiquiatra Marta Carmona, durante la presentación en La Libre de Barrio de Leganés del libro Malestamos: cuando estar mal es un problema colectivo, que ha escrito junto al médico de familia Javier Padilla. Ambos profesionales de la medicina afirman que este “malestar” es una expresión del impacto sobre nuestros cuerpos y nuestras vidas de las dinámicas colectivas de organización social y económica. “La inmensa mayoría de las horas que se nos van estando despiertos son para estar produciendo riquezas para otros”, dice Carmona.

Es una realidad que la jornada laboral en España suele ser partida, en lugar de intensiva, como ocurre en la mayoría de los países de la Unión Europea, lo que dificulta conciliar la vida laboral con la vida privada o familiar. Pero es que, además, en cuanto a salarios, estamos también muy por detrás de Europa. España es la potencia europea que tiene más porcentaje de trabajadores en riesgo de pobreza -el 15,2%-, según el informe “Gastos de Supervivencia de las Familias”, elaborado el pasado octubre por el Observatorio de Gestión Pública del Ilustre Colegio Oficial de Gestores Administrativos de Madrid (Icogam). En nuestro país 3,5 millones de empleados en activo se encuentran en situación de pobreza laboral y la tasa de desempleo duplica la media europea. De ahí la razón de ser del libro de Padilla y Carmona. Si el estrés, la ansiedad, la depresión o simplemente ese “malestar” que sentimos se deriva de no tener trabajo, o de tenerlo careciendo de tiempo para nosotros mismos, no llegando a fin de mes, o incluso sufriendo acoso laboral, lo que necesitamos no es un médico (que también) sino un sindicato. Y yo añado que lo que necesita este país es un cambio de mentalidad laboral y de cultura empresarial.

“Molestamos”: La estigmatización de la pobreza

Además de “malestamos”, “molestamos”. El Estado es el responsable de los índices de pobreza. Sin embargo, parte de la sociedad estigmatiza a los “pobres” por serlo. Reproduzco a continuación frases textuales dichas por personas de mi entorno:

· “Me niego a pagar impuestos para darle la paga a los pobres” (un amigo, hijo de empresario, de cuyo nombre no quiero acordarme).

· “Hasta que los socios no ganemos más de tres mil euros cada uno no vamos a pagar a los trabajadores más de mil euros” (un antiguo jefe).

· “Me voy a comer los beneficios de otros años porque tengo que seguir pagando a estos. No puedo bajarles el sueldo, pero este año y los sucesivos se quedan sin la comida y la cesta navideñas (un empresario que paga el salario mínimo y nunca da incentivos a sus empleados aunque obtenga grandes beneficios).

· “Tú te has casado hace poco, ¿verdad?… Pues no tengas hijos, porque perjudicaría tu carrera laboral” (el dueño de la empresa me llamó a su despacho para lanzarme esta advertencia).

· “La culpa de que no tenga trabajo la tiene él (o ella). Si hubiera estudiado lo mío, que es lo que tiene salida, en lugar de lo que le gustaba, no estaría ahora en la miseria” (otro amigo de cuyo nombre no quiero acordarme).

De todas estas citas se deduce que hay personas que piensan lo siguiente:

· La pobreza es una elección. Es decir, el que es pobre lo es porque quiere, porque “pasa” de trabajar, no trabaja lo suficiente o se ha confundido al elegir la profesión.

· Uno monta una empresa para hacerse rico a costa del trabajo de los demás.

· Las mujeres, si queremos triunfar profesionalmente, no podemos tener hijos.

· Si no tienes trabajo o cobras un mísero sueldo es porque te lo montas mal.

Ya es hora de que cambiemos de mentalidad si queremos progresar como sociedad. La empresa no debe concebirse como medio de enriquecimiento personal, tener hijos no debe ser un escollo para la mujer y la culpa de estar desempleado o de tener un salario bajo no debe recaer sobre el trabajador.

La gente que hace las desafortunadas afirmaciones anteriores es, por otra parte, la que defiende la existencia de la meritocracia y de la igualdad de oportunidades.

“¿Pero eso existe?”, preguntaría mi amiga Paquita, hija de la clase obrera que, por necesidad, comenzó a dar clases particulares con quince años, y más tarde compaginaría varios trabajos con sus estudios universitarios. Una mujer que siempre ha trabajado fuera y dentro de casa. Y que, ahora, divorciada y con la custodia de su hijo, no llega a fin de mes por mucho que se lo proponga. Una mujer que ha trabajado en la pandemia como voluntaria y que se acaba de quedar en el paro cobrando una “paguita” que no le da ni para la hipoteca. Una mujer que, teniendo estudios y hablando tres idiomas, ha trabajado de cajera, manipuladora, repartidora de periódicos, promotora de alimentos, encuestadora, teleoperadora, etc. Pero, oye… que esta mujer es pobre porque quiere. Si no encuentra trabajo es porque no lo busca. Claro, nada tiene que ver la tasa de paro en España, ni ser de clase obrera, ni ser mujer ni tener cincuenta años, ni la retrógrada mentalidad empresarial, ni el hecho de que solo el 5% de las personas, según su orientadora laboral, se colocan por currículum. Así que Paquita, ya sabes, a tirar de contactos. “¿Y si no tienes contactos o estos no te sirven para encontrar trabajo?”, se queja mi amiga.

La carrera del privilegio: de méritos e igualdad de oportunidades

No nos dejemos engañar. No existen ni la meritocracia ni la igualdad de oportunidades. A modo de ejemplo ilustrativo circula en redes un video grabado en EEUU (el país de “el sueño americano”), que escenifica la “carrera del privilegio”, una carrera hacia el triunfo personal y profesional. En la meta varios jóvenes. El presentador les va indicando: “Da dos pasos al frente si tus padres siguen casados, da dos pasos al frente si creciste con una figura paterna en el hogar, si tuviste acceso a una educación privada, si tuviste acceso a un tutor gratis cuando estabas estudiando, si nunca has tenido que preocuparte porque te cortaran el saldo del móvil, si nunca has tenido que trabajar para ayudar en casa, si puedes pagar la universidad careciendo de beca, si nunca has tenido que acudir al banco de alimentos…”. El resultado es que mientras algunos jóvenes se quedan muy cerca de la meta antes de comenzar la carrera, muchos otros ni siquiera se han movido de la salida. La pobreza y la riqueza se heredan. Por eso tu posición en la carrera hacia el privilegio depende más de tu situación personal que de tus méritos.

La situación en España antes de la pandemia

De entre todos los estudios existentes acerca de la situación económica, política y social en España antes de la pandemia, he elegido difundir la investigación realizada en enero de 2020 por el Relator de Derechos Humanos de la ONU, Philip Alston (Australia), por formar parte del sistema de los Procedimientos Especiales del Consejo de Derechos Humanos, un sistema integrado por expertos independientes que trabajan de manera voluntaria (no son parte del personal de la ONU y no reciben retribución económica).

Pues bien, tras la visita a nuestro país, Alston afirmó que “los niveles de pobreza en España reflejan una decisión política”. Y que “esa decisión política ha sido hecha durante la última década”. En su informe (que puede leerse en la web de la ONU https://news.un.org/es/story/2020/02/1469232) dice que España se caracteriza por:

· Una pobreza generalizada y un alto nivel de desempleo.

· Un sistema fiscal muy beneficioso para los ricos.

· Una crisis de vivienda de proporciones inquietantes.

· Un sistema de protección social deficiente.

· Una creciente privatización de la sanidad.

· Un sistema educativo segregado y cada vez más anacrónico.

· Una ineficiente burocracia que dificulta la solicitud de prestaciones sociales.

Muriendo por un salario

Jeffrey Pfeffer, profesor de la Universidad de Stanford, y autor del libro «Muriendo por un salario» (Dying for a paycheck, en inglés) se basa en las investigaciones que ha realizado durante décadas, tanto en Estados Unidos como en el resto del mundo, para afirmar que «el trabajo está matando a la gente y a nadie le importa». Según Pfeffer existe un sistema laboral tóxico que afecta a la salud de las personas. Las largas jornadas laborales, la precariedad y los despidos, unidos a la falta de seguro médico (en aquellos países donde no existe la sanidad pública) provocan inseguridad económica, estrés, ansiedad, conflictos familiares y enfermedades crónicas como diabetes o problemas cardiovasculares. Las empresas se han desentendido de la responsabilidad que tienen con sus empleados y el trabajo se ha vuelto inhumano. En lugar de equilibrar los intereses de los trabajadores, los clientes y los accionistas, las empresas se centran prioritariamente en los accionistas. Y eso, a pesar de estar demostrado que los empleados enfermos -psicológica o físicamente- son menos productivos. De hecho, estudios realizados en Estados Unidos y en el Reino Unido confirman que el 50% de todos los días laborales perdidos por ausentismo están relacionados con el estrés laboral.

Ante este desalentador panorama es imprescindible un cambio de las condiciones estructurales, sociales, económicas y políticas, donde la empresa debe concebirse como un medio de progreso social, y no exclusivamente como una fuente de suculentos ingresos para los propietarios. Las empresas deberían ser generadoras de valor ético, social, medioambiental y económico, impactando positivamente en las condiciones y calidad de vida de la sociedad en general y de sus empleados en particular.

Huesos de albaricoque

El atardecer dibuja sombras alargadas en la Reserva Natural del África subsahariana. Me hago una visera con las manos. Ahí está, la jirafa blanca, la última superviviente de su especie.

Un sonido agudo rompe el silencio de la sabana. Una mancha roja en la piel nívea del animal. Un grito ahogado, el mío. Furtivos. El culatazo de un rifle. Mi cabeza se apaga.

Despierto de noche, sobre un jergón, en una cabaña iluminada por un candil. Tengo una mordaza y ataduras en pies y manos. Una mujer bantú, sentada en una banqueta, me da la espalda. Intento captar su atención con sonidos guturales. Me ignora. O quizá solo escuche los golpes de su martillo. Sobre una mesa de madera la mujer destroza huesos de albaricoque, de forma mecánica, como si trabajara en una fábrica, durante horas. Cuando mi cabeza está a punto de estallar se detiene. Camina hacia mí con el martillo. En su mirada hay rabia. Cierro los ojos en un acto reflejo: no ocurre nada. Cuando los abro la veo moler con un mortero los trozos de los huesos. Quiero que pare. No soporto más ese ruido incesante.

Me incorporo a duras penas sobre el jergón. Examino el corte sangrante de mi brazo derecho, sobre él hay unos hilos finos, entretejidos. ¡Es una tela de araña! Observo el resto de mi cuerpo. Tengo telarañas en los pies, en el cuello, en los lóbulos de las orejas. Intento quitármelas de allí adonde llegan mis manos atadas. “Don´t do it!” (¡No lo hagas!), grita la mujer a la vez que aparta mis manos de mi cara. “La telaraña es antiséptica”, continúa en mi idioma, “tiene propiedades bactericidas y fungicidas, muy útiles para las heridas. Eres bióloga, deberías saberlo”. “No lo soy, soy veterinaria”, le responde mi mente, pues sigo amordazada. La mujer suspira. “Duérmete de una vez, Helen”, me dice antes de darme de nuevo la espalda. Me vence el sueño a pesar del constante repiqueteo del martillo.

Me despierta un olor a muerte, y a carne quemada. Es de día, y en el suelo brilla la lechosa piel de la jirafa. Los mosquitos revolotean sobre los desperdicios de sus entrañas. La bantú arroja el polvo de los huesos a una olla hirviendo. Remueve el contenido y después me quita la mordaza y me desata. “Ayúdame a escapar”, le suplico. No contesta. Me trae un cuenco con agua y unos albaricoques antes de reanudar la molienda.

Me vuelve loca el estruendo del martillo sobre el hueso. Agarro a la bantú por el cuello e intento estrangularla. Ella me golpea con la herramienta. Me tambaleo. Antes de desmayarme la oigo, una vez más, triturar los huesos.

Estoy sola en la cabaña cuando recobro el conocimiento. Corro hacia la puerta. La abro y veo a la bantú con la cabeza abierta. “Me he equivocado”, susurra. “Debería haberte dejado escapar. Así habrías sido tú la muerta. Ahora serás la cocinera”, dice cayendo de rodillas al suelo. “No dejes de moler”, sus ojos desorbitados se clavan en los míos. “¿Por qué?”, le pregunto. Sonríe como respuesta, mientras un hilillo de sangre escapa de la comisura de sus labios. “Soy bióloga, y botánica. Trabajaba en la Reserva. Te enviaron para sustituirme cuando desaparecí”, aclara con voz entrecortada. “Necesitarás cien huesos, Helen. Menos de esa cantidad no los matará. Solo les causará dolor de estómago y de cabeza, vómitos y diarrea. Piensan, por suerte para ti, que los ha intoxicado la carne de jirafa. Nunca antes habían probado la blanca. Pero han sido los huesos de albaricoque. Las semillas de su interior liberan cianuro si se machacan.”

La mujer bantú cierra los ojos para siempre. Le quito el vestido antes de enterrarla donde crecen los albaricoques silvestres. Regreso a la cabaña, me siento en la banqueta y aplasto huesos hasta que la sangre brota de mis dedos.

Historia del 8M

El 8 de marzo de 1857 se celebró en Nueva York una concentración de trabajadoras de la industria textil para reivindicar la mejora de los salarios y de las condiciones laborales.

El 8 de marzo de 1875 cientos de mujeres trabajadoras de una fábrica de textil neoyorquina se manifestaron contra los bajos salarios y las inhumanas condiciones laborales. La brutal represión policial provocó la muerte de 120 mujeres.

En 1909 se celebró en Chicago una “Jornada de las Mujeres”. En una marcha bajo el nombre “pan y rosas” además de la reivindicación de las condiciones laborales pidieron el derecho al voto femenino.

En el año 1911, de nuevo en Nueva York, se produjo un gran incendio en la fábrica textil Triangle Shirtwaist. Más de cien mujeres murieron quemadas dentro de la fábrica porque los propietarios habían sellado las salidas para evitar los robos por parte de las trabajadoras; otras fallecieron al tirarse por las ventanas para escapar del fuego. Se dice que
las telas con las que estaban trabajando eran MORADAS, y que con el incendio una gran masa de humo MORADO cubrió la ciudad. 

Alemania, Austria, Suiza y Dinamarca fueron los pioneros en la celebración multitudinaria del 8M. En 1911 las mujeres salieron a la calle para pedir su derecho al voto, a optar a cargos públicos, a trabajar y a la formación profesional. En el año 1912, se sumaron Francia, Países Bajos y Suecia; en 1913 Rusia.

En el año 1914 el 8 de marzo se celebró como un acto de reivindicación pacifista contra la guerra que amenazaba a Europa.

En ESPAÑA la primera manifestación del Día de la Mujer tuvo lugar en 1976 y fue reprimida por las fuerzas policiales.

En 1977 la ONU declaró el 8M como el Día para los Derechos de la Mujer y la Paz Internacional. España celebró entonces la primera concentración autorizada donde las mujeres reivindicaron la necesidad de recibir educación sexual, la legalización de la venta de anticonceptivos y la despenalización del aborto.

¿Dónde está el amor?

¿Dónde lo buscaste, que no lo encontrabas? 
El amor estaba. 
¿Dónde lo mandaste, que no retornaba? 
El amor estaba. 
¿Dónde lo pusiste, que quedó en nada? 
El amor estaba. 
Está en el aire, 
en la flor hermosa, 
en manos que ayudan, 
en las mariposas. 
Está entre las gentes, 
que trabajan duro, 
en los parques verdes, 
y a veces son 
mudos retratos de alguien. 
El amor... estaba. 

M. Antonia Pérez

La novia roja y el mal del Caribe

Consigue aquí la novela.

Una novela de misterio, pasión y aventuras. ¿Te atreves a descubrir la leyenda de Ziza?

La novia roja y el mal del Caribe es la esperada segunda parte de la saga Ojalá me ames, que comienza con el libro de relatos Ojalá me ames :Tres décadas de amor y desamor y continúa con la primera novela El don más codiciado del mundo.

SiNOpsis

Alma escribe el libro El dominio de las pasiones en respuesta al mensaje de Abril. En un paraje solitario de la sierra madrileña, Carmen reúne a familiares y amigos en plena pandemia de la COVID-19 para tratar de averiguar el paradero de su hija. Allí saldrá a la luz una historia sorprendente sobre el origen de Ziza y se revelarán los misterios ocultos en El don más codiciado del mundo.



FRAGMENTO DE LA NOVELA

«Desde que Paquita me habló de Cozumel, la isla se adhirió a mi piel como un tatuaje. No podía desprenderme de ella, ni siquiera cuando mi labor de costurera requería mi máxima atención. Al despertar me asomaba a la ventana y, en lugar de las cuatro palmeras raquíticas que adornaban la avenida, veía enormes cocoteros brillando bajo el sol. Desayunaba bizcochos dorados como las arenas del mar y un zumo turquesa dulcísimo, mezcla de arándanos con papaya y otras frutas tropicales. En momentos nostálgicos arramplaba con todas las botellas de zumo disponibles en el supermercado y regresaba a casa, rauda como un leopardo, a llenar la bañera con el líquido azulado. A veces, incluso, sacaba a mis peces naranjas del acuario y los arrojaba al néctar de la bañera; algunos, pobres, perecían al instante y ascendían a la superficie, donde flotaban como nenúfares.»

¿Por qué leer La novia roja y el mal del Caribe?

  • Es una historia humana, dura, sentimental y emotiva. Una historia original e inolvidable.
  • Mezcla diversos géneros: romance, aventura, misterio, acción, intriga…
  • Te identificarás con alguno de sus personajes.
  • Viajarás a lugares exóticos de México e Italia.

Si te gusta María Dueñas, Megan Maxwell, Paloma Sánchez-Garnica, Luz Gabás o Isabel Allende, disfrutarás con la saga Ojalá me ames.

Sonia Rosado (Madrid, 1976) es periodista. Ha escrito el libro de relatos cortos OJALÁ ME AMES como apertura de la saga familiar del mismo nombre. EL DON MÁS CODICIADO DEL MUNDO es la primera novela de esta saga y LANOVIA ROJA Y EL MAL DEL CARIBE la segunda. Sonia Rosado también es autora del prólogo y del relato corto La resurrección de la nueva edición de la novela Insolación de Emilia Pardo Bazán.

SIGUE A LA AUTORA en @lapacienciamarchita

Consigue aquí la novela.

Ruta literaria «Emilia Pardo Bazán»

Para celebrar el centenario del fallecimiento de Emilia Pardo Bazán, este mes de diciembre puedes disfrutar de un recorrido teatralizado por el centro de Madrid visitando los lugares más emblemáticos en la vida de esta escritora, novelista, periodista, dramaturga, editora, poetisa, catedrática y crítica literaria. Una mujer, en definitiva, de gran capacidad intelectual y pionera además en la lucha por la igualdad de las mujeres

«Madrid es audaz, jaranero y curioso»

Emilia Pardo Bazán

¿En qué consiste la Ruta?

De la mano del historiador y guía turístico, Juan Carlos González, uno de los artífices de esta ruta histórico-literaria, viajarás atrás en el tiempo para transitar por los lugares en los que vivieron la autora y algunos de sus personajes literarios. Te encontrarás con la propia Emilia en distintos momentos de su vida e identificarás los escenarios relacionados con su biografía así como de alguna de sus obras. 

Visitarás e inmortalizarás la estatua de Emilia Pardo Bazán, descubrirás la casa de San Bernardo de Doña Emilia, la Universidad Central donde fue nombrada catedrática o la calle de la Palma en donde se producían sus citas amorosas y clandestinas con Benito Pérez Galdós. 

Paradas en la Ruta

  1. Escultura de Emilia Pardo Bazán (frente al palacio de Liria).
  2. Plaza de Casto Plasencia.
  3. Calle San Bernardino.
  4. Plaza del Conde de Toreno. 
  5. Calle San Bernardo.
  6. Calle Tres Cruces. 
  7. Calle del Pez.
  8. Calle de la Palma.
  9. Plaza del 2 de Mayo.
AmarantaMunana
La actriz Amaranta Munana dando vida a Emilia Pardo Bazán

Consejos antes de realizar la Ruta de Emilia Pardo Bazán

Para disfrutar plenamente de este recorrido literario es recomendable conocer los datos más relevantes de la biografía de Emilia Pardo Bazán y haber leído por ejemplo sus novelas Morriña e Insolación, cuya acción transcurre en Madrid.

¿Cuándo y cómo puedo hacer la Ruta de Emilia Pardo Bazán?

La próxima convocatoria será este domingo 12 de diciembre de 2021. 

  • La actividad se realiza aproximadamente dos veces al mes en sábados/domingos, festivos o vísperas en abierto, y también, para grupos previa petición. Puedes inscribirte aquí.
  • Hora: 11 h.
  • Precio: 12€.
  • Duración: unas 2 horas y media aproximadamente.
  • 30% de descuento con Carnet Joven.
  • 10% de descuento con carnets (ISIC, Student, Alberguista, Amigos de
  • Cervantes)
  • Incluye: visita guiada + representada + documentación + sorpresas + seguro de responsabilidad civil.
  • Punto de encuentro: Escultura de Emilia Pardo Bazán (frente al palacio
    de Liria) en Calle Princesa. Metro: Ventura Rodríguez.
  • Punto de llegada: Plaza del Dos de Mayo.

La Habana: vampiros sexuales

Son vampiros sexuales en La Habana. Su tela de araña son sus cuerpos bellos, esculpidos y cuidados con una admirable pulcritud. Se visten con ropas ajustadas, las faldas redondeando las nalgas, los senos turgentes bajo blusas escotadas, las camisas sin mangas que marcan el contorno de los músculos y los jeans a la altura de la ilíaca. Su provocación nada tiene de elegante, porque son animales puramente sexuales que viven de los instintos carnales, de los sucios deseos de los polvos de una noche, de los encuentros casuales donde imperan las maneras vulgares y un lenguaje lúdico erótico contrario a la galantería, la caricia, el coqueteo, la ternura o el enamoramiento.


FRAGMENTO de EL DON MÁS CODICIADO DEL MUNDO.

La Habana invisible

¿TE GUSTA LA HABANA?

Si hacemos esta pregunta a los turistas nos sorprenderá escuchar que a algunos les encanta pero que a otros les horroriza. Y es que esta ciudad es así, porque La Habana, de buenas a primeras, te seduce o te produce rechazo, todo depende de quién mire y cómo se mire. Así que para formarte tu propia opinión necesitas ir allí y empaparte del ambiente, o puedes también leer mi novela 😉 El don más codiciado del mundo.

iglesias

¿CÓMO ES LA HABANA?

Os ilustro con unas cuantas fotografías.

coches

Pasear por La Habana Vieja produce la sensación de vivir en otra época. El tiempo parece haberse detenido en ella anclándola en la década de los cincuenta del siglo pasado, pero en lugar de conservar el esplendor de esos años el abandono ha sumido a esa parte de la ciudad en una dolorosa decadencia, como si acabase de sufrir el efecto devastador de una guerra. Se cae a pedazos.

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Sus calles están sucias y llenas de zanjas, las aceras son desiguales y hay muchos edificios sostenidos por andamios para evitar su caída. La mayoría de las viviendas presentan un aspecto ruinoso, con fachadas descoloridas, agujereadas, surcadas por enormes desconchones que parecen piel que se cae a tiras.

edificio

Algunos bloques, roídos por inmensos socavones, parecen a punto de derrumbarse, por eso impacta tanto ver gente asomada a las ventanas y ropa tendida en los balcones. Solo se salvan de esta miseria varios monumentos o edificios de la época colonial bien conservados debido a su carácter turístico o gubernamental.

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El Capitolio, icono arquitectónico por excelencia, es quizá el edificio más imponente. Y por supuesto los hoteles, algunos enclavados en edificios históricos, se mantienen en óptimas condiciones. Los hay incluso que podrían calificarse de un lujo indignante por encontrarse en medio de tanta pobreza. El contraste con las viviendas erigidas alrededor es tan grotesco que da vergüenza alojarse en ellos.

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En cuanto a los automóviles, la mayoría son demasiado antiguos, como los añejos Cadillacs, que circulan llenos de abolladuras y de parches de pintura cientos de veces retocada. Y es que, con libretas de racionamiento y sueldos que en ocasiones no llegan ni a los diez euros mensuales, los cubanos se arreglan como pueden. Muchos habaneros intentan sacar provecho de los turistas, a los que ofrecen todo tipo de servicios, como circuitos turísticos, taxis, o restaurantes. Servicios todos ellos ilegales, al margen de la gestión del estado.

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De modo que, por ejemplo, el viajero corre el riesgo de pactar un precio para un determinado recorrido en coche de caballos y que el conductor a la mitad le deje tirado; que uno de esos supuestos taxistas le pida un adelanto para gasolina para que el precario motor pueda arrancar; que le lleven al corral de una casa particular donde han montado un restaurante que sirve productos del mercado negro, mientras una banda local que pide propina toca sus canciones con el canto del gallo de fondo. La picaresca no tiene límites: hay pintores que te persiguen y te hacen retratos que no has pedido; ni tampoco edad: señoras de setenta años o más se disfrazan con vestidos afrocubanos y turbantes en la cabeza para posar ante las cámaras de los viajeros más inocentes, que deben pagar después su buena disposición a dejarse fotografiar.

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Otra «costumbre» local es la de la venta de puros falsos. Los ofrecen más baratos porque según ellos algún familiar los «saca» de la fábrica donde trabaja, cuando en realidad están elaborados en sus casas con hojas secas de plátano. Pero la práctica diaria más rentable, si sale bien, es la de cambiar a los visitantes incautos los pesos cubanos (CUP), la moneda nacional, por pesos cubanos convertibles (CUC), la moneda utilizada por los extranjeros. Les convencen de que tienen el mismo valor, pero no es así, ya que un peso convertible ―equivalente a un dólar― son unos veinticinco pesos cubanos.

Sin embargo, a pesar de la falta de libertad y la escasez de bienes y recursos, los cubanos tienen un carácter abierto y alegre digno de admiración. Les gusta disfrutar de la vida al aire libre, del baile, de la fiesta, y por supuesto del sexo.

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¿Y A TI? ¿LA HABANA TE ENCANTA O TE HORRORIZA?

Espero que el post os haya resultado útil a la hora de decantaros, o no, por Cuba, y más en concreto por La Habana, como destino de vuestras próximas vacaciones. Y si decidís ir,  que el respeto y la solidaridad sean vuestras máximas. Yo volvería sin dudarlo. Mientras vosotros lo pensáis yo me voy a «subir la radio», que bailar nunca está de más.

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La flor muerta del algodón

Nerea Rojas

Vine a Comala porque me dijeron
que el dolor es cosa de las mujeres que me criaron.
A mí también me mataron los murmullos,
a mí me mató la aridez sobre la que crecen,
sin embargo, estos frutos blancos
como si fueran una planta del desierto.
Lo que más me inquieta
es el abandono fundacional que aprendieron mis abuelas.
Vine a Comala para dar pese a todo con el fruto.
Dolores voltea su sangre contra el desamparo
y tirita un murmullo que me salva:
El dolor no es lo peor.