Génesis

Naya Lys teje historias entre la luz y la sombra, entre el humor y el misterio.

Génesis es un viaje por los confines del cosmos donde la imaginación no tiene límites.

Con un ingenioso humor que te sacará carcajadas y una profundidad emocional que te hará reflexionar, estos relatos celebran la diversidad, la creatividad y el poder del espíritu humano. Prepárate para sumergirte en un festín literario que desafiará tus expectativas y te dejará maravillado ante las posibilidades infinitas de un universo paralelo.

LA AUTORA

Naya Lys nació en el seno de una familia de humildes artistas en una ciudad costera donde el rumor del mar se mezcla con los susurros del viento. Desde temprana edad, su nombre, Naya («la guía» o «la sabia» en sánscrito), parecía predestinarla a una vida de exploración y descubrimiento, en permanente conexión con el mundo que la rodeaba y con su innata capacidad para desentrañar los misterios del universo a través de la escritura.

La infancia de Naya estuvo marcada por largas horas perdidas en las bibliotecas, donde se sumergía en las páginas de libros antiguos y en los relatos de civilizaciones olvidadas. Fue allí donde encontró un refugio para su curiosidad insaciable y donde las semillas de su pasión por la escritura fueron sembradas.

A medida que crecía, el significado de su nombre se manifestaba en sus relatos, actuando como una brújula que la guiaba a través de los laberintos de la imaginación. Por eso sus historias, tejidas con maestría, exploran las profundidades del alma humana y los límites de la realidad, ofreciendo al lector un viaje hacia lo desconocido.

El apellido de Naya, Lys, añade otro matiz a su identidad literaria. «Lys», que en francés significa «lirio», evoca la imagen de una flor delicada que florece en medio de la oscuridad. Para Naya, el lirio simboliza la belleza que puede surgir incluso en los momentos más sombríos, por esos sus escritos reflejan esta dualidad entre la luz y la oscuridad, entre la esperanza y la desesperación.

Naya Lys es una voz única en el mundo de la literatura. Desafiando las convenciones y explorando nuevos territorios narrativos, con una profundidad emocional y una creatividad audaces, nos recuerda que en toda oscuridad siempre hay una luz que guía nuestro camino.

Puedes conseguir el libro aquí.

Huesos de albaricoque

El atardecer dibuja sombras alargadas en la Reserva Natural del África subsahariana. Me hago una visera con las manos. Ahí está, la jirafa blanca, la última superviviente de su especie.

Un sonido agudo rompe el silencio de la sabana. Una mancha roja en la piel nívea del animal. Un grito ahogado, el mío. Furtivos. El culatazo de un rifle. Mi cabeza se apaga.

Despierto de noche, sobre un jergón, en una cabaña iluminada por un candil. Tengo una mordaza y ataduras en pies y manos. Una mujer bantú, sentada en una banqueta, me da la espalda. Intento captar su atención con sonidos guturales. Me ignora. O quizá solo escuche los golpes de su martillo. Sobre una mesa de madera la mujer destroza huesos de albaricoque, de forma mecánica, como si trabajara en una fábrica, durante horas. Cuando mi cabeza está a punto de estallar se detiene. Camina hacia mí con el martillo. En su mirada hay rabia. Cierro los ojos en un acto reflejo: no ocurre nada. Cuando los abro la veo moler con un mortero los trozos de los huesos. Quiero que pare. No soporto más ese ruido incesante.

Me incorporo a duras penas sobre el jergón. Examino el corte sangrante de mi brazo derecho, sobre él hay unos hilos finos, entretejidos. ¡Es una tela de araña! Observo el resto de mi cuerpo. Tengo telarañas en los pies, en el cuello, en los lóbulos de las orejas. Intento quitármelas de allí adonde llegan mis manos atadas. “Don´t do it!” (¡No lo hagas!), grita la mujer a la vez que aparta mis manos de mi cara. “La telaraña es antiséptica”, continúa en mi idioma, “tiene propiedades bactericidas y fungicidas, muy útiles para las heridas. Eres bióloga, deberías saberlo”. “No lo soy, soy veterinaria”, le responde mi mente, pues sigo amordazada. La mujer suspira. “Duérmete de una vez, Helen”, me dice antes de darme de nuevo la espalda. Me vence el sueño a pesar del constante repiqueteo del martillo.

Me despierta un olor a muerte, y a carne quemada. Es de día, y en el suelo brilla la lechosa piel de la jirafa. Los mosquitos revolotean sobre los desperdicios de sus entrañas. La bantú arroja el polvo de los huesos a una olla hirviendo. Remueve el contenido y después me quita la mordaza y me desata. “Ayúdame a escapar”, le suplico. No contesta. Me trae un cuenco con agua y unos albaricoques antes de reanudar la molienda.

Me vuelve loca el estruendo del martillo sobre el hueso. Agarro a la bantú por el cuello e intento estrangularla. Ella me golpea con la herramienta. Me tambaleo. Antes de desmayarme la oigo, una vez más, triturar los huesos.

Estoy sola en la cabaña cuando recobro el conocimiento. Corro hacia la puerta. La abro y veo a la bantú con la cabeza abierta. “Me he equivocado”, susurra. “Debería haberte dejado escapar. Así habrías sido tú la muerta. Ahora serás la cocinera”, dice cayendo de rodillas al suelo. “No dejes de moler”, sus ojos desorbitados se clavan en los míos. “¿Por qué?”, le pregunto. Sonríe como respuesta, mientras un hilillo de sangre escapa de la comisura de sus labios. “Soy bióloga, y botánica. Trabajaba en la Reserva. Te enviaron para sustituirme cuando desaparecí”, aclara con voz entrecortada. “Necesitarás cien huesos, Helen. Menos de esa cantidad no los matará. Solo les causará dolor de estómago y de cabeza, vómitos y diarrea. Piensan, por suerte para ti, que los ha intoxicado la carne de jirafa. Nunca antes habían probado la blanca. Pero han sido los huesos de albaricoque. Las semillas de su interior liberan cianuro si se machacan.”

La mujer bantú cierra los ojos para siempre. Le quito el vestido antes de enterrarla donde crecen los albaricoques silvestres. Regreso a la cabaña, me siento en la banqueta y aplasto huesos hasta que la sangre brota de mis dedos.

Muxes

«Muxe», adaptación fonética del vocablo español de «mujer», es como denominan los zapotecos a los indígenas de sexo masculino que asumen roles femeninos. El muxe es el tercer sexo de Méjico, reconocido ya en la época precolombina, y respetado en la familia tradicional, donde es considerado el mejor de los hijos, pues a diferencia de los heterosexuales, el muxe nunca abandona el hogar y es una inestimable ayuda para los padres.

Ser muxe es una dualidad. Puede adoptarse un rol u otro dependiendo de las circunstancias, puede ser que en ocasiones el muxe se vea como un hombre y en otras ocasiones como una mujer.

En los muxes me he inspirado para crear uno de los personajes más interesantes de mi novela La novia roja y el mal del Caribe.

Fotografía de Tim Walker para Vogue México, diciembre de 2019

«Génesis»: así sucedió

La Biblia es falaz. La historia no es como nos la han contado. El hombre no es producto de un plan divino, ni nada parecido. El hombre es fruto de una serie de casualidades o, más bien, consecuencia de una cadena de errores. Esta es la verdad:

Un ocho de marzo, de hace catorce billones de años, la Diosa del universo número siete se fue de party (primer error) con sus amigas de los otros nueve universos paralelos. Porque en el multiverso solo había Diosas, las mujeres se reproducían por esporas. Cada universo era,  por tanto, la creación divina del género femenino. La Diosa número siete se acercó toda cachonda a la Diosa número tres. Había mucha química entre ellas, y no me refiero solo a las sustancias que ingerían. Pero aquel día la Diosa número tres padecía dolor de cabeza, y además no estaba de humor, porque había ido el día anterior a la peluquería, donde en vez de hacerle un moño y dejarle peludo el entrecejo y pelos en el bigote, -como ella había pedido-, la tiñeron de rubia, le depilaron el lanugo, le pusieron pestañas postizas y le inyectaron botox. O sea, todo un desastre estético, porque en lugar de salir con el look de Frida Kahlo salió con la imagen de una muñeca de plástico. La Diosa número siete renunció al cunilíngulis que le había prometido la tres, regresó a casa, consultó la página de Amazon (segundo error) y encargó un R2D2-C3PO, un robot consolador de última generación, con el que venía de regalo una botella de cava. Oye, aquello era magnífico… la succión en la velocidad 3,1416 le había puesto los ojos bizcos. Pero como lo que había comprado era una imitación china la batería le explotó dentro del coño dejando la vagina en carne viva, tan viva que se abría y se cerraba dolorosísimamente como la concha de una almeja. No os digo más, pero la Diosa tuvo que inyectarse el cava en vena a modo de anestesia (tercer error). Decepcionada con su R2D2-C3PO, la número siete dijo: «A tomar por culto» o «A tomar por el higo», algo así, porque las Diosas eran cultas y refinadas y no soltaban palabrotas. Así que para desahogarse hizo lo único que podía hacer: crear un nuevo universo, el número once, el nuestro. En el «principio» la Diosa creó los cielos y la tierra. Y la tierra estaba «desordenada» y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de la Diosa se movía sobre la faz de las aguas. De repente sus pezones se irguieron, se encendieron como luciérnagas y se hizo LA LUZ. Y vio la Diosa que la luz era buena y separó la luz de las tinieblas, diferenciando la Noche del Día. Esto sucedió en el primer día. Y dijo la Diosa: «Haya un firmamento en medio de las aguas y separe aquel las aguas de las aguas». Para conseguirlo meó para abajo, meó para arriba -tenía esa habilidad de contorsionista-, hasta aislar un cacho de firmamento al que llamó «CIELOS». Esto ocurrió en el segundo día. Lo siguiente fue crear «lo seco» a lo que llamó TIERRA, que hizo a su imagen y semejanza.

Así que nuestro mundo, pese a quien le pese, es el cuerpo de una Diosa. La número siete esculpió las montañas con la forma de sus tetas e hizo valles, tan fértiles como su útero, por los que hizo correr ríos de flujo vaginal. Esto lo creó en los días tercero y cuarto. Los días sucesivos, según iba creciendo su excitación sexual y el cava se le subía más y más a la cabeza, desarrolló una creación salvaje y peligrosa. De su vagina comenzaron a brotar raíces, ramas, hojas y después árboles enteros. Con su vello púbico hizo los bosques y las selvas y con su sangre menstrual el magma del interior de la tierra. Después de esto continuó el derroche de sensualidad creadora. Con un golpe de melena creó a los animales, con un meneo de cadera a las mujeres y con un movimiento de nalgas los centros comerciales… y todo ello al mismo tiempo, sin despeinarse, pues ya se sabe que el género femenino puede hacer tres o cuatro cosas a la vez. Habían pasado seis días desde el inicio de la creación y la Diosa decidió que era hora de descansar, de todo. De la excitación sexual, de la efusividad creadora y de los efectos del vino (¿o había tomado cava? No lo podía precisar…). El séptimo día, antes de echarse un sueñecito se fumó un puro habano, chavista y bolivariano y después se fue a plantar un pino (cuarto error). Creedme si os digo que la Diosa habría interrumpido el placer de la cagada si hubiera sabido lo que sucedería a continuación. Y lo que sucedió fue una inoportuna tos (quinto error). Sí, la Diosa tosió. Y al hacerlo se le escapó un pedo, uno finísimo y ligero, tan veloz que iba cortando el viento  mientras, con su olor,  mataba a todo bicho viviente surgido de la creación. Pero eso no fue lo peor. Porque junto con el pedo había salido una espora que cayó a los pies de la Diosa. La espora, aunque diminuta, era lo suficientemente grande a los ojos de la número siete. La Diosa se echó las manos a la cabeza. Aquello era una cagada, en el sentido literal y figurado de la palabra. Y se puso a llorar, y con sus lágrimas saladas creó, ya sin intención alguna, los MARES. En verdad, la situación era triste. De aquella ventosidad, acompañada de una espora con una mutación genética (quién sabe si por el puto aparato chino, el vino o la combinación de ambas cosas. ¿A quién diablos le importa?) había nacido el hombre. Sí, querido lector. El hombre es el fruto del pedo desviado de una Diosa con melopea. Lamentable. La pobre número siete sabía por universos anteriores, ya extinguidos, lo que eso significaba. Aquello era el fin del mundo. La hecatombe. Con la aparición del hombre nacería la egolatría y surgirían las conductas violentas, agresivas y competitivas; surgiría el deseo de controlar, de poseer, el deseo de conquista; surgirían las guerras, los toros y el fútbol. Surgirian líderes con ideologías excluyentes, fundamentadas en el miedo, en el odio, en el enemigo o la nacionalidad. Tras un momento de reflexión la Diosa se recompuso. Al fin y al cabo ya no había vuelta atrás. Así que decidió ver el lado bueno de las cosas. Ya no tendría que echar mano de un robot consolador cuando su novia la rechazara, puesto que los hombres estaban dispuestos a tener sexo a todas horas.

¡Feliz día de los Santos Inocentes!

Rincones secretos

Lugares mágicos donde encontrar la inspiración para escribir. REFLEXIONA, FANTASEA, SUEÑA…


JARDINES DE EL BUEN RETIRO

UN EDÉN EN EL CENTRO DE MADRID

Exuberante naturaleza de plantas tropicales y pavos reales. Museos, monumentos, exposiciones de arte. Una biblioteca enorme con vistas al parque. Un lago con embarcadero, titiriteros, turistas nacionales y extranjeros, gente de todas las culturas y clases sociales. Restaurantes florales y bares al aire libre con baile. Luces nocturnas, música con luna. Besos sostenidos por estatuas, caricias tras los árboles, murmullos de voces que proclaman amor a un viento juguetón. Imposible no hallar la inspiración en este edén madrileño un atardecer de marzo bañado por el sol.


CAPILLA DE LOS HUESOS

Évora, Portugal

La Capilla de los huesos (Capela dos ossos) es uno de los monumentos más conocidos de la ciudad de Évora en Portugal. Se trata de una pequeña capilla interior contigua a la Iglesia de San Francisco. Fue construida en el siglo XVI por un fraile franciscano quien, bajo el espíritu de la Contrarreforma de la región, quería llevar a sus hermanos hacia la contemplación y transmitir un mensaje sobre el carácter efímero y transitorio de la vida.

La capilla tiene 18,7 metros de largo por 11 de ancho. La luz que entra lo hace a través de tres pequeñas aberturas situadas en el lado izquierdo de la misma. Sus paredes y sus ocho columnas están decoradas de largos huesos y cráneos cuidadosamente ordenados y sujetos mediante cemento. El techo está hecho de ladrillo blanco decorado con diferentes motivos.

Se calcula que el número aproximado de esqueletos necesarios para realizar semejante obra es de unos 5000, provenientes de los cementerios de las iglesias situadas en los alrededores. Algunos de los cráneos tienen dibujados grafitis sobre ellos. Además, dos cadáveres disecados, uno de ellos perteneciente a un niño, permanecen colgados de unas cadenas.


EXPOSICIÓN FLORAL DE PETRIT HALILAJ

Palacio de cristal del Parque del Retiro, Madrid

La entrada a la exposición es gratuita y puede visitarse hasta el 28 de febrero de 2021

Petrit Halilaj presenta su proyecto personal para el Palacio de Cristal titulado “A un cuervo y los huracanes que, desde lugares  desconocidos, traen de vuelta olores de humanos enamorados”, en el que vemos grandes flores y elementos de la naturaleza de los que sirve el autor para abordar temas como el hogar, la nación, la identidad cultural y el amor. Se trata de la primera muestra individual que se le dedica a Halilaj en España, y de la primera que se inaugura en el Reina Sofía después de la pandemia.

Acompañando a las flores gigantes hay pájaros que representan la metáfora de la libertad sobre lo que no pueden hacer los humanos: volar y vivir sin fronteras. Halilaj se ha inspirado en el singular ritual de apareamiento de los bowerbirds, unas aves que construyen elaboradas estructuras (bowers) y las decoran con objetos coloridos para atraer a la pareja.

Las cuatro rosas

Fui muy temprano, a primera hora de la mañana. Vi en la entrada a dos jóvenes voluntarias que vendían rosas por un euro para ayudar a Haití, devastado por el fuerte terremoto de enero. Se me ocurrió la idea de regalarle cuatro de esas rosas a mamá, una por cada uno de sus hijos. Eran perfectas porque tenían lazos de raso con unas diminutas tarjetas de felicitación ideales para escribir nuestros nombres. Sabía que a ella le emocionaría el detalle. Sin embargo mis planes se frustraron al comprobar que las chicas no tenían cambio de cincuenta y tuve que conformarme con comprar solo tres, una por cada euro que llevaba suelto. Después subí a la habitación en la que Tito, adormilado por los medicamentos, descansaba bajo la cariñosa y atenta mirada de papá, sentado en un sillón al lado de la cama. En la mesa donde le servían la comida había una botella de agua mineral medio vacía. La utilicé como jarrón y la coloqué en el alféizar de la ventana. El sol matinal, vibrante en el cielo raso de Madrid, incidía sobre las flores intensificando sus diferentes colores: rojo, naranja y lila. Su agradable y fresco aroma contrastaba con el ambiente cargado y seco de la habitación poco ventilada. De repente la contemplación de esas tres únicas flores me produjo un desasosiego que debió de plasmarse en mi cara, porque papá me miró y comprendió al instante. Sin mediar palabra sacó un euro de su cartera y me lo entregó. Corrí en busca de las voluntarias, pero no las encontré. Se habían marchado ya o quizá habían cambiado de lugar. Volví a la habitación. Cuando mamá llegó al poco rato sentí un gran pesar al ver su mirada lánguida posada en las tres flores, esas tres únicas flores. Salió de la habitación con pasos apresurados, sin decirnos nada. Regresó veinte minutos después. Sus ojos sonreían ahora: traía en su mano ajada la cuarta rosa, de un color amarillo intenso. Les pusimos los nombres: Alma, Dulce, Diego, Tito. Elegimos para Tito la amarilla por su viveza, y para mí y para mis otros dos hermanos dejamos la ardiente roja, la noble lila y la plácida naranja. Aunque poco tiempo después la flor más viva fue la primera en marchitarse…

Fotografía de autor

© Julia Dávila-Lampe

Esta imagen de la fotógrafa ecuatoriana Julia Dávila-Lampe, mezcla de sensualidad y una hermosa y sugerente combinación de colores, es un hechizo para los sentidos.

ENTREVISTA

SONIA ROSADO

«Todos queremos que nos amen, de una forma u otra. Es la esencia humana»

La escritora nos habla de la saga OJALÁ ME AMES


POR VENUS SÁNCHEZ lectora2020.video.blog @lecthoracompulsiva


En «Ojalá me ames» encontramos una serie de historias y fragmentos de poesía con un nexo en común: el amor y el desamor. Historias que se relacionan entre sí a través de sus personajes, con humor, pasión, sexo y mucho más.

¿Por qué decidiste usar el pseudónimo “La Paciencia Marchita”?

La primera vez que pensé en este término fue realizando la investigación sobre la historia del pueblo saharaui, que lleva más de cuarenta años luchando por recuperar su país. Hay que tener mucha paciencia para resistir sus condiciones de vida sin renunciar al activismo pacífico. Pero en más de una ocasión los jóvenes han reclamado volver a la guerra, de ahí el término “la paciencia marchita”. Además, si piensas en el desierto en el que viven… Allí todo está marchito. En cuanto a la adopción del término como mi pseudónimo, es porque mi paciencia también está “marchita”. Por mucho que te esfuerces es muy difícil vivir solo del periodismo y/o de la escritura. Los últimos trabajos periodísticos que he realizado me ha costado mucho trabajo cobrarlos, y el invierno pasado me negué a “colaborar” con un periódico. Por supuesto colaborar significa no recibir remuneración por tu trabajo.

¿Empezaste a escribir por vocación o por diversión?

Siempre me ha gustado escribir, y leer. Empecé a escribir poesías y cuentos con solo seis o siete años.

¿Por qué te decantaste por la escritura? 

Creo que es algo que llevo en los genes. Es una necesidad creativa.

“Ojalá me ames” es un canto hacia todas las formas de amar, ¿Qué te llevó a escribirlo?

El amor es universal, y una presencia constante en nuestras vidas, porque todos queremos que nos quieran, de una forma u otra. Es la esencia humana. Tenemos la necesidad de que nos amen, y no solo de manera romántica o sexual. Todas las clases de amor son importantes: el amor paternal, el fraternal, el filial o la amistad, e incluso, para muchos, el deseo de notoriedad. Compruébalo con estas sencillas preguntas: ¿Qué buscas tú en las redes sociales? ¿Quieres destacar? ¿Quieres sentirte especial? ¿Quieres que te admiren? Sea cuales sean tus respuestas, no me digas que no quieres que te amen…

¿Se vive de la misma forma un amor romántico que un amor sexual? 

Yo no denominaría amor a una relación puramente sexual. Puedes tener sexo sin que exista ningún vínculo emocional. Sin embargo el amor romántico te “ata” a una persona. Es una verdadera obsesión, a veces incluso peligrosa para uno mismo, porque en ese estado eres incapaz de identificar una relación dañina, o te niegas simplemente a reconocerla. 

¿Por qué te decantaste por hacer varios relatos cortos en vez de una historia continuada?

En realidad OJALÁ ME AMES es una especie de presentación de las historias que voy desarrollando en profundidad en las novelas que iré publicando a continuación. La primera, El don más codiciado del mundo, antes de que finalice el verano.

Aparte de la escritura también tienes un blog donde pones poemas, ¿De qué tratan?

Solo un par de poemas, de momento. Tratan sobre experiencias vitales.

¿Eres más de prosa o de lírica?

De prosa poética.

Eres periodista y escritora, ¿Cómo compaginas ambas actividades?

Ahora mismo no trabajo como periodista, pero es muy difícil compaginar ambas cosas. El periodismo no tiene horarios, a veces debes trabajar de madrugada, fines de semana, festivos…

¿Cuáles son los aspectos que más te gustan de tus actividades?

Me gusta mucho la investigación previa, sobre todo si conlleva viajar. Y de la publicación de libros me gusta todo el proceso, desde la redacción hasta la edición y promoción.

¿Qué géneros te gustaría tratar en una futura obra?

El histórico. También la crónica.

¿Tienes más proyectos en activo aparte de los ya mencionados?

Las siguientes novelas de la saga. Y además estoy pensando en escribir al mismo tiempo, poco a poco, un libro de cuentos o leyendas, inspirados en hechos reales.

¿Dónde se puede conseguir tu libro?

En físico solo en Amazon. En formato ebook puedes adquirirlo en Amazon Kindle, Kobo y Barnes and Noble.

¿Dónde pueden encontrarte mis lectores?

Los lectores pueden saber de mí y estar informados de mis actividades en el blog, en IG como @lapacienciamarchita y en Facebook como La paciencia marchita.

El don más codiciado del mundo

Si ya has leído el libro de relatos OJALÁ ME AMES (en caso contrario pincha aquí) y has quedado poderosamente atraíd@ por los personajes y la intrínseca realidad de sus respectivas historias, ahora puedes disfrutar también de EL DON MÁS CODICIADO DEL MUNDO, la primera novela de la saga.

SINOPSIS

Alma, poseedora de un increíble don, ve peligrar su vida. Gente muy poderosa la busca para utilizar sus habilidades en beneficio propio. Por eso decide desaparecer sin dejar rastro, no solo para salvarse ella, sino también para alejar el mal de sus seres queridos. Pero su familia no se resigna a perderla. Sin saber si está viva o muerta, pasan diez años tratando de encontrarla, con todas las precauciones, pues en la era digital, donde todos podemos ser espiados y controlados y el correo postal es susceptible de ser confiscado, temen revelar a los enemigos su paradero. Hasta que Carmen, la madre, idea un sistema de comunicación. Conociendo la pasión de su hija por las novelas, encarga la escritura de la historia familiar utilizando el diario de Alma y los testimonios de familiares y amigos. El libro, que deciden titular «Si la muerte es la nada» tiene por tanto este propósito: enviar un mensaje a Alma.

Alma es una mujer aturdida, invadida por su historia, una mujer rota por el pasado. La opresión del ambiente en el que vive llena cada uno de los espacios, la atmósfera viciada la envuelve. La guía el amor, llevándola hasta personas oscuras por callejones sucios. La pasión la consume, y solo ve una luz pequeña a la salida del túnel. La enfermedad que muestra la muerte, y la búsqueda de la cura por cualquier medio, la arrastran hasta los bajos fondos de las ciudades y relaciones, siempre con las ansias de vida como bandera.

FRAGMENTOS DE LA NOVELA

«He escrito esta novela solo para encontrarte. Porque nadie sabe dónde estás. Hay quien dice que nos cuidas desde el más allá. Pero yo sé que estás viva. Perdóname por investigar tu vida, por entrevistar a familia y a amigos […] Perdóname por desvelar secretos, mentiras, engaños, por convertir en palabras los sentimientos, los tuyos, los míos, los de todos […] Esta novela es para ti, Alma, para que en ella puedas reconocerte, y reconocernos, en cada letra de cada página, por si llega a ti tan solo un fragmento o, por si en el caso de que nunca llegues a leerla, alguien algún día pueda contarte el argumento, y con ello, sin saberlo, te relate tu propia historia. Ojalá comprendas, por fin, que puedes regresar a casa.»

«Alma, has encontrado la fuerza para viajar, a pesar de cómo te sientes, a pesar de lo que sientes. Has encontrado la fuerza para imponerte, para volver a ser tú, porque has dejado de ser tú, hasta tal punto que deseas secretamente que te arranquen la cabeza, con saña.

Pides que la golpeen, que la trituren, que la quemen, que la entierren, así estás de atormentada. Necesitas una nueva cabeza, sólida y resistente, inmune al influjo aturdidor de estúpidas pasiones. Ya no quieres tu cabeza, sólida y resistente, inmune al influjo aturdidor de estúpidas pasiones.

Hasta que tomas conciencia de que debes salir de ese embobamiento irracional, de ese atontamiento carnívoro que te oprime, porque otra persona, más merecedora de ello, necesita de toda tu energía.

Parodójicamente ves la salvación en otro veneno. Coges un avión y te largas.

Ojalá comprendas, por fin, que puedes regresar a casa.»

¿Cómo conseguir EL DON MÁS CODICIADO DEL MUNDO?

Está disponible en AMAZON. Permanece atent@ a mis publicaciones y podrás adquirir el libro con una oferta especial.

OJALÁ ME AMES: el libro de relatos

Es el libro de apertura de la saga. En él conocerás a los personajes y sus respectivas historias. Y si te quedas con ganas de más puedes leer también las siguientes novelas de la saga: El don más codiciado del mundo y La novia roja y el mal del Caribe.

Seducción, pasión, intriga, aventura, misterio, e incluso humor, son los ingredientes principales de estos relatos cortos donde los protagonistas luchan por la conquista del ser amado. Todos ellos viven por amor, sufren por amor, traicionan por amor, e incluso matarían o morirían por amor, por todas las formas de amor. Por el filial, por el fraternal, por el sexual, y sobre todo por el romántico, esa adictiva droga, ese virus pasional, que puede dinamitar la felicidad. Carmen y Laura ven sus vidas lastradas por la ausencia de sus seres queridos, Aziz reniega de su religión, Alma quiere que le arranquen la cabeza, Ángel combate el desamor como un guerrero solidario y Mariví guarda un oscuro secreto. «¡Ojalá me ames!», «¡Ojalá algún día me ames!», es su grito de guerra y su más íntimo deseo.

Los lectores han dicho…

«Escrito con un gusto exquisito que te hace devorar cada página como si no hubiera un mañana, una narración hermosa.»

«Las historias y el estilo poético arrebatador de la autora enganchan desde el principio.»

«Lectura fresca ideal para reflexionar sobre el poder del Amor.»

«Como la vida misma. Breve pero intenso.»

¿Cómo conseguir OJALÁ ME AMES?

  • AMAZON (formato ebook y papel)
  • Solicitándolo en el e-mail lapacienciamarchita@gmail.com

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