El valle de las libélulas: Un silencio roto

He callado, pero no por temor,
he silenciado las palabras,
pero no por miedos levantados.
No dije amor, ni adiós, ni nada
Nada ganó en el pasado.

Mi pasado voló entre montañas,
en el valle quedó y fue abrazado.
Miré la herida abierta,
ya no supura, no sangra, ni se duele,
cicatrizado el dolor que la acompaña.

El viento llegó con las libélulas,
acompasado, entre ramas crecidas,
entre sonrisas de hojas,
palabras que colgaron, que no flores,
frutos del largo estío de mi infancia.

Abracé los labios,
madera henchida de árbol maduro.
Contemplando el silencio me vi...
en el rocío.

María Antonia Pérez García

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LA NOVIA ROJA

Y EL MAL DEL CARIBE

SONIA ROSADO

Sáhara: Los hijos de las nubes

«Que Dios te envíe a la hamada», reza una antigua maldición beduina. En los países árabes, cuando se le desea a alguien «el peor de los infiernos», se le manda a la hamada, porque es la zona más inhóspita del desierto, una vasta inmensidad de arena y piedras, donde el calor del día es insoportable (pueden alcanzarse los 55 grados), y el fuego del sol abrasa la piel, quema los ojos y seca bocas y gargantas mientras el viento implacable espolvorea granos de arena que pinchan la carne desnuda de las manos, de los brazos, del rostro achicharrado. Y aquí, en este hostil trozo de desierto, donde no crece ni la más triste de las plantas, sobreviven desde hace más de 45 años unos 170.000 refugiados saharauis, repartidos por los cinco campamentos o wilayas existentes en la hamada de la región argelina de Tinduf. Ahí están, como dice uno de sus poemas, «ordeñando los cántaros de la paciencia», con la esperanza de poder regresar algún día a su tierra, ocupada por Marruecos.

Para quien nunca ha ido a los campamentos de Tinduf es difícil imaginar el lugar, donde la armonía bicolor entre el marrón de la arena y el azul del cielo, bella en cualquier otra parte del planeta, aquí queda desgarrada, mutilada por la visión desangelada y gris del enorme conjunto de tiendas polvorientas y chabolas de adobe entre las que se pasean con tranquilidad montones de cabras.

Allí los niños no pueden dibujar el mar, ni los prados, ni las flores, ni las aves… No pueden hablar de la sensación de bañarse en la playa, de caminar por el campo, de oler las flores o de escuchar el trino de los pájaros.


Los hijos de las nubes

Érase una vez el Sáhara Occidental, donde habitaban los «hijos de las nubes», los nómadas del desierto, cuya patria no era la tierra sino el agua, y quienes solo obedecían la voluntad de Alá y Mahoma. Pero el colonialismo europeo tenía el poder necesario para doblegar y sedentarizar a los nómadas. Así, a finales del siglo XIX, tras una serie de acuerdos con diferentes tribus, España pudo establecer factorías y asentamientos para explotar la riqueza pesquera, y más tarde avanzar hacia el interior y colonizar el territorio, al que denominaría Sáhara Español, donde se descubrirían, ya en el siglo XX, los ricos yacimientos de fosfatos.

Marruecos, tras conseguir la independencia de España y de Francia en 1956, reclama como suyo el Sáhara Occidental, como parte del «Gran Marruecos», el antiguo imperio de los almorávides. Ante esta reclamación, y vistas también las intenciones de la ONU de promulgar el derecho de autodeterminación de los territorios colonizados, España, para evitar perder el Sáhara lo convierte en su provincia número 53, pasando los saharauis a ser españoles de pleno derecho. Sin embargo en los años sesenta surge la agitación nacionalista saharaui y la lucha por la independencia de España, que culminaría en la creación del Frente Polisario en 1973. Mientras la ONU recomienda la descolonización del territorio, Marruecos inicia en noviembre de 1975 la «Marcha Verde», enviando a unos 350.000 ciudadanos y 25.000 soldados para invadir el entonces territorio español, aprovechando la crisis política de España en los últimos meses del franquismo. Se firman los Acuerdos Tripartitos de Madrid, por los cuales España pone el territorio en manos de Marruecos y de Mauritania, que también reclama derechos sobre el Sáhara. Y estos dos países se repartieron el Sáhara Occidental: la zona del sur para Mauritania y el resto para Marruecos, que acabaría anexionándose también la parte de Mauritania, al ser derrotada esta por la guerrilla del Frente Polisario.

España abandona el Sáhara siendo, aún hoy lo es, la potencia administradora, incumpliendo la ley que regula el proceso de descolonización, que se basa en la autodeterminación de los pueblos, que mediante referéndum pueden elegir entre la independencia o integrarse en el estado colonizador o en un tercero. En la práctica, excepto los propios saharauis, todos han tomado decisiones sobre el Sáhara: Marruecos, EEUU, Francia, España, La ONU… en base a sus propios intereses, mientras que parte del pueblo saharaui permanece por tiempo indefinido en la hamada, y es que hace ya más de 45 años que huyeron del Sáhara mujeres, niños y ancianos, mientras los hombres luchaban en la guerra; otros, en cambio, se quedaron en su tierra, conviviendo con los colonos marroquíes. Y tras la construcción del muro realizado por Marruecos, «el muro de la vergüenza», lo llaman, miles de familias quedan para siempre separadas, unos en Argelia, otros en el Sáhara. Imposible atravesar el muro de 2720 kilómetros custodiado por militares, con búnkeres, vallas y campos de minas, construido para proteger el territorio ocupado de las incursiones del Frente Polisario y evitar la vuelta de los refugiados.

Historia del 8M

El 8 de marzo de 1857 se celebró en Nueva York una concentración de trabajadoras de la industria textil para reivindicar la mejora de los salarios y de las condiciones laborales.

El 8 de marzo de 1875 cientos de mujeres trabajadoras de una fábrica de textil neoyorquina se manifestaron contra los bajos salarios y las inhumanas condiciones laborales. La brutal represión policial provocó la muerte de 120 mujeres.

En 1909 se celebró en Chicago una “Jornada de las Mujeres”. En una marcha bajo el nombre “pan y rosas” además de la reivindicación de las condiciones laborales pidieron el derecho al voto femenino.

En el año 1911, de nuevo en Nueva York, se produjo un gran incendio en la fábrica textil Triangle Shirtwaist. Más de cien mujeres murieron quemadas dentro de la fábrica porque los propietarios habían sellado las salidas para evitar los robos por parte de las trabajadoras; otras fallecieron al tirarse por las ventanas para escapar del fuego. Se dice que
las telas con las que estaban trabajando eran MORADAS, y que con el incendio una gran masa de humo MORADO cubrió la ciudad. 

Alemania, Austria, Suiza y Dinamarca fueron los pioneros en la celebración multitudinaria del 8M. En 1911 las mujeres salieron a la calle para pedir su derecho al voto, a optar a cargos públicos, a trabajar y a la formación profesional. En el año 1912, se sumaron Francia, Países Bajos y Suecia; en 1913 Rusia.

En el año 1914 el 8 de marzo se celebró como un acto de reivindicación pacifista contra la guerra que amenazaba a Europa.

En ESPAÑA la primera manifestación del Día de la Mujer tuvo lugar en 1976 y fue reprimida por las fuerzas policiales.

En 1977 la ONU declaró el 8M como el Día para los Derechos de la Mujer y la Paz Internacional. España celebró entonces la primera concentración autorizada donde las mujeres reivindicaron la necesidad de recibir educación sexual, la legalización de la venta de anticonceptivos y la despenalización del aborto.

¿Dónde está el amor?

¿Dónde lo buscaste, que no lo encontrabas? 
El amor estaba. 
¿Dónde lo mandaste, que no retornaba? 
El amor estaba. 
¿Dónde lo pusiste, que quedó en nada? 
El amor estaba. 
Está en el aire, 
en la flor hermosa, 
en manos que ayudan, 
en las mariposas. 
Está entre las gentes, 
que trabajan duro, 
en los parques verdes, 
y a veces son 
mudos retratos de alguien. 
El amor... estaba. 

M. Antonia Pérez

Memento

Hoy he hecho coincidir nuestros latidos, apoyando mi pecho sobre el tuyo.
La música del amor me ha serenado.  
Soy un pájaro emigrando.
El infierno respira dos veces.

Sonia Rosado, de la novela «El infierno respira dos veces». Saga Ojalá me ames.

Muxes

«Muxe», adaptación fonética del vocablo español de «mujer», es como denominan los zapotecos a los indígenas de sexo masculino que asumen roles femeninos. El muxe es el tercer sexo de Méjico, reconocido ya en la época precolombina, y respetado en la familia tradicional, donde es considerado el mejor de los hijos, pues a diferencia de los heterosexuales, el muxe nunca abandona el hogar y es una inestimable ayuda para los padres.

Ser muxe es una dualidad. Puede adoptarse un rol u otro dependiendo de las circunstancias, puede ser que en ocasiones el muxe se vea como un hombre y en otras ocasiones como una mujer.

En los muxes me he inspirado para crear uno de los personajes más interesantes de mi novela La novia roja y el mal del Caribe.

Fotografía de Tim Walker para Vogue México, diciembre de 2019

«Génesis»: así sucedió

La Biblia es falaz. La historia no es como nos la han contado. El hombre no es producto de un plan divino, ni nada parecido. El hombre es fruto de una serie de casualidades o, más bien, consecuencia de una cadena de errores. Esta es la verdad:

Un ocho de marzo, de hace catorce billones de años, la Diosa del universo número siete se fue de party (primer error) con sus amigas de los otros nueve universos paralelos. Porque en el multiverso solo había Diosas, las mujeres se reproducían por esporas. Cada universo era,  por tanto, la creación divina del género femenino. La Diosa número siete se acercó toda cachonda a la Diosa número tres. Había mucha química entre ellas, y no me refiero solo a las sustancias que ingerían. Pero aquel día la Diosa número tres padecía dolor de cabeza, y además no estaba de humor, porque había ido el día anterior a la peluquería, donde en vez de hacerle un moño y dejarle peludo el entrecejo y pelos en el bigote, -como ella había pedido-, la tiñeron de rubia, le depilaron el lanugo, le pusieron pestañas postizas y le inyectaron botox. O sea, todo un desastre estético, porque en lugar de salir con el look de Frida Kahlo salió con la imagen de una muñeca de plástico. La Diosa número siete renunció al cunilíngulis que le había prometido la tres, regresó a casa, consultó la página de Amazon (segundo error) y encargó un R2D2-C3PO, un robot consolador de última generación, con el que venía de regalo una botella de cava. Oye, aquello era magnífico… la succión en la velocidad 3,1416 le había puesto los ojos bizcos. Pero como lo que había comprado era una imitación china la batería le explotó dentro del coño dejando la vagina en carne viva, tan viva que se abría y se cerraba dolorosísimamente como la concha de una almeja. No os digo más, pero la Diosa tuvo que inyectarse el cava en vena a modo de anestesia (tercer error). Decepcionada con su R2D2-C3PO, la número siete dijo: «A tomar por culto» o «A tomar por el higo», algo así, porque las Diosas eran cultas y refinadas y no soltaban palabrotas. Así que para desahogarse hizo lo único que podía hacer: crear un nuevo universo, el número once, el nuestro. En el «principio» la Diosa creó los cielos y la tierra. Y la tierra estaba «desordenada» y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de la Diosa se movía sobre la faz de las aguas. De repente sus pezones se irguieron, se encendieron como luciérnagas y se hizo LA LUZ. Y vio la Diosa que la luz era buena y separó la luz de las tinieblas, diferenciando la Noche del Día. Esto sucedió en el primer día. Y dijo la Diosa: «Haya un firmamento en medio de las aguas y separe aquel las aguas de las aguas». Para conseguirlo meó para abajo, meó para arriba -tenía esa habilidad de contorsionista-, hasta aislar un cacho de firmamento al que llamó «CIELOS». Esto ocurrió en el segundo día. Lo siguiente fue crear «lo seco» a lo que llamó TIERRA, que hizo a su imagen y semejanza.

Así que nuestro mundo, pese a quien le pese, es el cuerpo de una Diosa. La número siete esculpió las montañas con la forma de sus tetas e hizo valles, tan fértiles como su útero, por los que hizo correr ríos de flujo vaginal. Esto lo creó en los días tercero y cuarto. Los días sucesivos, según iba creciendo su excitación sexual y el cava se le subía más y más a la cabeza, desarrolló una creación salvaje y peligrosa. De su vagina comenzaron a brotar raíces, ramas, hojas y después árboles enteros. Con su vello púbico hizo los bosques y las selvas y con su sangre menstrual el magma del interior de la tierra. Después de esto continuó el derroche de sensualidad creadora. Con un golpe de melena creó a los animales, con un meneo de cadera a las mujeres y con un movimiento de nalgas los centros comerciales… y todo ello al mismo tiempo, sin despeinarse, pues ya se sabe que el género femenino puede hacer tres o cuatro cosas a la vez. Habían pasado seis días desde el inicio de la creación y la Diosa decidió que era hora de descansar, de todo. De la excitación sexual, de la efusividad creadora y de los efectos del vino (¿o había tomado cava? No lo podía precisar…). El séptimo día, antes de echarse un sueñecito se fumó un puro habano, chavista y bolivariano y después se fue a plantar un pino (cuarto error). Creedme si os digo que la Diosa habría interrumpido el placer de la cagada si hubiera sabido lo que sucedería a continuación. Y lo que sucedió fue una inoportuna tos (quinto error). Sí, la Diosa tosió. Y al hacerlo se le escapó un pedo, uno finísimo y ligero, tan veloz que iba cortando el viento  mientras, con su olor,  mataba a todo bicho viviente surgido de la creación. Pero eso no fue lo peor. Porque junto con el pedo había salido una espora que cayó a los pies de la Diosa. La espora, aunque diminuta, era lo suficientemente grande a los ojos de la número siete. La Diosa se echó las manos a la cabeza. Aquello era una cagada, en el sentido literal y figurado de la palabra. Y se puso a llorar, y con sus lágrimas saladas creó, ya sin intención alguna, los MARES. En verdad, la situación era triste. De aquella ventosidad, acompañada de una espora con una mutación genética (quién sabe si por el puto aparato chino, el vino o la combinación de ambas cosas. ¿A quién diablos le importa?) había nacido el hombre. Sí, querido lector. El hombre es el fruto del pedo desviado de una Diosa con melopea. Lamentable. La pobre número siete sabía por universos anteriores, ya extinguidos, lo que eso significaba. Aquello era el fin del mundo. La hecatombe. Con la aparición del hombre nacería la egolatría y surgirían las conductas violentas, agresivas y competitivas; surgiría el deseo de controlar, de poseer, el deseo de conquista; surgirían las guerras, los toros y el fútbol. Surgirian líderes con ideologías excluyentes, fundamentadas en el miedo, en el odio, en el enemigo o la nacionalidad. Tras un momento de reflexión la Diosa se recompuso. Al fin y al cabo ya no había vuelta atrás. Así que decidió ver el lado bueno de las cosas. Ya no tendría que echar mano de un robot consolador cuando su novia la rechazara, puesto que los hombres estaban dispuestos a tener sexo a todas horas.

¡Feliz día de los Santos Inocentes!

La novia roja y el mal del Caribe

Consigue aquí la novela.

Una novela de misterio, pasión y aventuras. ¿Te atreves a descubrir la leyenda de Ziza?

La novia roja y el mal del Caribe es la esperada segunda parte de la saga Ojalá me ames, que comienza con el libro de relatos Ojalá me ames :Tres décadas de amor y desamor y continúa con la primera novela El don más codiciado del mundo.

SiNOpsis

Alma escribe el libro El dominio de las pasiones en respuesta al mensaje de Abril. En un paraje solitario de la sierra madrileña, Carmen reúne a familiares y amigos en plena pandemia de la COVID-19 para tratar de averiguar el paradero de su hija. Allí saldrá a la luz una historia sorprendente sobre el origen de Ziza y se revelarán los misterios ocultos en El don más codiciado del mundo.



FRAGMENTO DE LA NOVELA

«Desde que Paquita me habló de Cozumel, la isla se adhirió a mi piel como un tatuaje. No podía desprenderme de ella, ni siquiera cuando mi labor de costurera requería mi máxima atención. Al despertar me asomaba a la ventana y, en lugar de las cuatro palmeras raquíticas que adornaban la avenida, veía enormes cocoteros brillando bajo el sol. Desayunaba bizcochos dorados como las arenas del mar y un zumo turquesa dulcísimo, mezcla de arándanos con papaya y otras frutas tropicales. En momentos nostálgicos arramplaba con todas las botellas de zumo disponibles en el supermercado y regresaba a casa, rauda como un leopardo, a llenar la bañera con el líquido azulado. A veces, incluso, sacaba a mis peces naranjas del acuario y los arrojaba al néctar de la bañera; algunos, pobres, perecían al instante y ascendían a la superficie, donde flotaban como nenúfares.»

¿Por qué leer La novia roja y el mal del Caribe?

  • Es una historia humana, dura, sentimental y emotiva. Una historia original e inolvidable.
  • Mezcla diversos géneros: romance, aventura, misterio, acción, intriga…
  • Te identificarás con alguno de sus personajes.
  • Viajarás a lugares exóticos de México e Italia.

Si te gusta María Dueñas, Megan Maxwell, Paloma Sánchez-Garnica, Luz Gabás o Isabel Allende, disfrutarás con la saga Ojalá me ames.

Sonia Rosado (Madrid, 1976) es periodista. Ha escrito el libro de relatos cortos OJALÁ ME AMES como apertura de la saga familiar del mismo nombre. EL DON MÁS CODICIADO DEL MUNDO es la primera novela de esta saga y LANOVIA ROJA Y EL MAL DEL CARIBE la segunda. Sonia Rosado también es autora del prólogo y del relato corto La resurrección de la nueva edición de la novela Insolación de Emilia Pardo Bazán.

SIGUE A LA AUTORA en @lapacienciamarchita

Consigue aquí la novela.

Ruta literaria «Emilia Pardo Bazán»

Para celebrar el centenario del fallecimiento de Emilia Pardo Bazán, este mes de diciembre puedes disfrutar de un recorrido teatralizado por el centro de Madrid visitando los lugares más emblemáticos en la vida de esta escritora, novelista, periodista, dramaturga, editora, poetisa, catedrática y crítica literaria. Una mujer, en definitiva, de gran capacidad intelectual y pionera además en la lucha por la igualdad de las mujeres

«Madrid es audaz, jaranero y curioso»

Emilia Pardo Bazán

¿En qué consiste la Ruta?

De la mano del historiador y guía turístico, Juan Carlos González, uno de los artífices de esta ruta histórico-literaria, viajarás atrás en el tiempo para transitar por los lugares en los que vivieron la autora y algunos de sus personajes literarios. Te encontrarás con la propia Emilia en distintos momentos de su vida e identificarás los escenarios relacionados con su biografía así como de alguna de sus obras. 

Visitarás e inmortalizarás la estatua de Emilia Pardo Bazán, descubrirás la casa de San Bernardo de Doña Emilia, la Universidad Central donde fue nombrada catedrática o la calle de la Palma en donde se producían sus citas amorosas y clandestinas con Benito Pérez Galdós. 

Paradas en la Ruta

  1. Escultura de Emilia Pardo Bazán (frente al palacio de Liria).
  2. Plaza de Casto Plasencia.
  3. Calle San Bernardino.
  4. Plaza del Conde de Toreno. 
  5. Calle San Bernardo.
  6. Calle Tres Cruces. 
  7. Calle del Pez.
  8. Calle de la Palma.
  9. Plaza del 2 de Mayo.
AmarantaMunana
La actriz Amaranta Munana dando vida a Emilia Pardo Bazán

Consejos antes de realizar la Ruta de Emilia Pardo Bazán

Para disfrutar plenamente de este recorrido literario es recomendable conocer los datos más relevantes de la biografía de Emilia Pardo Bazán y haber leído por ejemplo sus novelas Morriña e Insolación, cuya acción transcurre en Madrid.

¿Cuándo y cómo puedo hacer la Ruta de Emilia Pardo Bazán?

La próxima convocatoria será este domingo 12 de diciembre de 2021. 

  • La actividad se realiza aproximadamente dos veces al mes en sábados/domingos, festivos o vísperas en abierto, y también, para grupos previa petición. Puedes inscribirte aquí.
  • Hora: 11 h.
  • Precio: 12€.
  • Duración: unas 2 horas y media aproximadamente.
  • 30% de descuento con Carnet Joven.
  • 10% de descuento con carnets (ISIC, Student, Alberguista, Amigos de
  • Cervantes)
  • Incluye: visita guiada + representada + documentación + sorpresas + seguro de responsabilidad civil.
  • Punto de encuentro: Escultura de Emilia Pardo Bazán (frente al palacio
    de Liria) en Calle Princesa. Metro: Ventura Rodríguez.
  • Punto de llegada: Plaza del Dos de Mayo.